• Soria responde que eso supondría liberalizar de verdad y arriesgarse a una subida del precio de la luz de un 20%. Algo no muy popular.
  • Además, Alberto Nadal insiste en que el déficit de tarifa hay que congelarlo ya.
  • Mientras, las presiones financieras internacionales, y en concreto las norteamericanas y las japonesas, alcanzan su cénit en defensa de la carísima energía verde, sobre todo de la energía solar.
  • Nadal es el más dispuesto a afrontar las demandas por efecto retroactivo: cree que se pueden ganar.

El ministro de Industria y Energía, José Manuel Soria (en la imagen) utiliza los medios para lanzar su propuesta de reforma energética -enésima reforma-. El titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, responde desde el grupo parlamentario del PP y desde la misma Comisión Delegada del Gobierno. No nos engañemos, con Rajoy delante, el dúo Soria-De Guindos, tiene menos influencia que Montoro en la Comisión Delegada. Y si es Soraya quien preside, aún más: el criterio de Montoro suele ser definitivo tanto en la vicepresidenta como en el presidente.

Y es que Soria quiere que Hacienda aporte más de 2.000 millones con cargo al Presupuesto, para mermar el déficit de tarifa. Montoro se niega y contrarresta afirmando que lo que hay que hacer es subir la tarifa de la luz. Es decir, que pague el usuario -en el caso de la luz, todos- y no el contribuyente, que somos todos.

Ahora bien, el secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal, recuerda que si se va a la liberalización total, la luz subiría de golpe cerca de 20%. La verdad es que con las subidas trimestrales del recibo, el subidón ha sido paulatino pero acelerado durante el último año, pero subir de repente no a va a resultar muy popular.

Y, naturalmente, no nos olvidamos de las subvenciones a la energía verde, especialmente a la solar. Las presiones de los fondos y bancos norteamericanos y japoneses, que han financiado la carísimas renovables fiados en las primas del Estado, no cejan en su empeño en denigrar a España como país carente de seguridad jurídica y en interponer demandas. A Alberto Nadal eso, al menos, le preocupa poco. 

Miriam Prat

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