Se desinfla el fichaje del CEO de Unidad Editorial como presidente de Vocento, aunque las partes se han dado de plazo hasta el viernes. Queda claro que el proyecto de Galiano consistía en colocar el ABC en la órbita de Pedro J. Ramírez. El salario, otro problema

Se precipitó Hispanidad al dar por cerrado el fichaje de Antonio Fernández Galiano como presidente o primer ejecutivo de Vocento. Todo puede cambiar hasta el viernes 15, que es el plazo que se han otorgado las dos partes pero lo más probable es que Galiano no se convierta en el presidente de Vocento y se vuelva a Unidad Editorial, es decir, a El Mundo, Expansión y Marca. La razón se resume en la frase de Catalina Luca de Tena, accionista minoritaria pero pieza clave en Vocento, como representante de la familia fundadora del ABC. Ojo al dato: "No puedo dar mi voto a quien pretende enterrar el ABC". Más claro, solo el agua.

La frase confirma lo ya explicado en estas pantallas: Galiano llegaba a Vocento con el propósito de introducir al ABC en la órbita de Pedro J. Ramírez, es decir, de El Mundo. Con ello se unificaban dos medios pro-PP y, se supone, se encontrarían sinergias (nadie las ha encontrado jamás en periodismo pero siempre hay esperanzas de lograrlo). Con esa fusión encubierta, El Mundo se convertiría en el primer grupo editorial de prensa, tanto nacional como regional, tanto económica como deportiva, de España.

El proyecto podría hacerse mediante una fusión, una absorción o un mero acuerdo para mantener todas las cabeceras compitiendo en el mercado, pero los Luca de Tena creían que el objetivo último de Galiano no era reflotar el buque insignia del grupo de prensa regional sino convertirlo en un diario de Madrid e irlo difuminando con el tiempo.

También influye que a otros accionistas les parecían excesivas las reclamaciones de Galiano: tres millones de salario en fijo y otros tres en variable, según consecución de objetivos.

Así que, a día de hoy, lo probable es que el fichaje no se produzca. Tras el cese de José Manuel Vargas lo cierto es que ahora mismo el proyecto Vocento está descabezado. El presidente, Diego del Alcázar, se supone es quien lleva la gestión. Pero, si el fichaje de Galiano fracasa, la imagen gerencial de Vocento puede quedar tocada.

Y la crisis sigue: la deuda de Unidad Editorial, aún descontada la asumida por la filial Rizzoli, también es para asustar. Como la de toda la prensa española en soporte papel.

Eulogio López

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