• La petrolera invertirá 640 millones de euros en Bolivia, en el periodo 2010-2014.
  • Por su parte, la eléctrica solicita 70 millones de euros en indemnización al Gobierno de Evo Morales.
  • El último día del año, Iberdrola anunciaba la venta de parque eólicos en Francia por 350 millones de euros
  • Por cierto, que uno de los socios de Iberdrola en Bolivia en aquel país era la norteamericana General Electric.
  • El daño político es mayor: El Gobierno Rajoy ha vuelto a hacer el ridículo y de Evo Morales ya no se fían ni los bolivarianos.

Cada vez que don Evo Morales, presidente de Bolivia, tiene un problema interno, lo soluciona nacionalizando una empresa española. Y es que la moda en Iberoamérica consiste en tomarle el pelo al débil Gobierno Rajoy. Ahora le ha tocado el turno a varias filiales de la eléctrica que preside Ignacio Galán (en la imagen). Nada importante porque no representa ni el 3% de su beneficio después de impuestos. Iberdrola pide una indemnización de 70 millones de euros y asegura que hoy mismo ha obtenido 350 millones de euros por venderle parques eólicos en Francia a tres compañías, entre ellas la nuclear EDF, que ahora le ha dado por hacerse la verde.

Sí preocupa más la cometida del creyente en la diosa Madre Tierra en Repsol, porque la petrolera que preside Antonio Brufau tiene un plan de inversión de 640 millones de euros en Bolivia entre 2010 y 2014. Ya se llevaron un susto con la expropiación de Red Eléctrica y ahora vuelven a ver rapar las barbas de otro vecino.

Por cierto, que uno de los socios, si bien minoritario de Iberdrola en Bolivia era nada menos que la poderosa compañía norteamericana General Electric, la primera multinacional de bienes de equipo del mundo.

Políticamente, lo ya dicho: de Evo Morales ya no se fían ni los bolivarianos. Su disculpa para expropiar las filiales de Iberdrola son las tarifas rurales, tarifas que puede marcar, a través de los preceptivos contratos.

Por tanto, un hecho de importancia economía mínima pero de importancia política máxima. Mariano Rajoy ha vuelto a hacer el ridículo ante la tomadura de pelo de Evo Morales. Pero en Repsol no las tiene todas consigo.

Miriam Prat
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