El pasado miércoles 22 se celebró la Cumbre de Jefes de Gobierno de los 27 países miembros de la UE.

Dos temas sobre la mesa: la evasión fiscal y la unión energética. No se llegó a nada en ninguno de los dos, especialmente en el segundo. Como siempre.

Ahora bien, la gran decisión sobre energía depende del tratamiento que se dé a la nuclear. En este sentido, en la víspera de la Cumbre Europea, ocho grandes empresas energéticas de la UE emitieron un comunicado, que ha remitido a los medios Gas Natural Fenosa (GNF), en el que, en pocas palabras, defienden la reducción de subvenciones a la energía verde, sobre todo la solar, pero en defensa, no de la nuclear, sino de las térmicas.

Precisamente por eso, Henri Proglio (en la imagen), el presidente de la gran potencia nuclear europea, EDF, se negó a firmar el documento. Por eso y porque el maestro de ceremonias fue su compatriota, que no amigo, el presidente de Suez-GDF, Gérard Mestrallet.

Pero, por encima de estas divergencias, la cuestión sigue siendo la misma: está claro que la energía del futuro -también del presente, es la energía nuclear, primero con los reactores renovados de tercera generación y de cuarta; más allá, con la fusión nuclear controlada, algo que el mundo no debería abandonar como el objetivo definitivo en materia de energía.

A los políticos no les interesa la nuclear porque no vende electoralmente. A las empresas eléctricas tampoco, porque ahora se trata de amortizar la inversión en centrales térmicas, sobre todo de ciclo combinado de gas. Está claro que la energía nuclear necesita un abogado.

Eulogio López

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