Fitch, Moody's y Standard & Poor's no previeron la crisis y otorgaron máximas calificaciones a entidades que luego quebraron

 

Hoy ha hablado una de esas tres grandes agencias de calificación, una de esas que cuando hablan todos hemos de juntar las manos en señal de veneración.

Se trata de la agencia de calificación crediticia Fitch, que opina que el nuevo Gobierno de Mariano Rajoy tendrá que aprobar medidas adicionales de austeridad para cumplir con los objetivos de déficit establecidos. También le conmina a que aproveche su mayoría absoluta para proponer un "ambicioso y radical" programa de reformas estructurales.

Fitch otorga a la deuda española una nota 'AA-' con perspectiva 'negativa' y ha advertido de que el incumplimiento de los objetivos de reducción de déficit añadiría presión sobre el 'rating' de España, así como si el crecimiento de la economía fuera más débil de lo esperado o aumentaran más de lo previsto los costes de recapitalización de la banca.

Tiene gracia que Fitch -al igual que Moody's y Standard & Poor's- den consejos cuando estas agencias han quedado totalmente desacreditadas tras la crisis iniciada en 2007. Y es que, como recordaba el director de Hispanidad, Eulogio López, "no previeron la crisis y, un día antes de que se produjera, otorgaban las máximas calificaciones a los mayores bancos del mundo, los norteamericanos, aunque todos ellos terminaron en la quiebra y salvados por su Gobierno.  Sus agravios comparativos son clamorosos: por ejemplo, se ensañan con España pero se cuidan muy mucho de golpear a un país como Estados Unidos, cuyo déficit público y su deuda es muy superior –en términos relativos, digo- a la española. No en vano, las tres agencias comparecieron tras el ridículo de la crisis, no prevista por sus grandes expertos, ante el Senado norteamericano, no ante el parlamento europeo. Prometieron enmendarse y, desde entonces, se dedican a destrozar deudas soberanas y empresas de países europeos, aunque siguen procurando no molestar a Estados Unidos. Y además, se les paga por todo ello".

Y no hay nada más que añadir.

José Ángel Gutiérrez

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