• Con esto, Europa sigue destrozando la economía real, pero lo hace compatible con el sistema norteamericano de la manguera.
  • Una contradicción in términis, propia de un monetarista venido de un banco de inversión.
  • El presidente del BCE asegura que la recuperación de la eurozona será "gradual" y comenzará en la segunda mitad de este año.
  • También afirma que "Chipre no es España, como España no es Irlanda".
  • El BCE mantiene los tipos de interés en el 0,75%.

En la rueda de prensa habitual de los jueves, tras la reunión del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE), su presidente, Mario Draghi (en la imagen), ha instado a los gobiernos a intensificar las medidas estructurales, esto es, a realizar más ajustes. "El BCE no puede sustituir a los gobiernos cuando no toman medidas", ha afirmado. Hasta ahí, de acuerdo, aunque nos pueda gustar más o menos.

El problema surge cuando, al mismo tiempo, afirma que el BCE "garantizará liquidez ilimitada el tiempo que haga falta". Mire, señor Draghi: si usted promete liquidez ilimitada y durante tiempo infinito, los gobiernos no harán las reformas que exige. Además, ¿no habíamos quedado en que la crisis actual es una crisis provocada por una liquidez excesiva

Por otra parte, al exigir más ajustes se ahonda en la destrucción de la economía real, pero se hace compatible con el sistema que ponen en marcha los norteamericanos en situaciones de este tipo: abrir la manguera, es decir, darle a la máquina de hacer billetes.

No deja de ser una contradicción en sí misma, aunque no es extraño, viniendo de donde viene: de un profesor de economía política y monetaria que, entre 2002 y 2006 fue vicepresidente, por Europa, de Goldman Sachs, cuarto banco de inversión del mundo.

Durante su intervención, Draghi ha asegurado que la recuperación de la eurozona será "gradual" y no comenzará hasta la segunda mitad de este año. Veremos. También ha tenido palabras tranquilizadoras para el Gobierno de Rajoy. "Chipre no es España, como España no es Irlanda", ha declarado.

El BCE ha decido, después de diez meses, mantener los tipos de interés en el 0,75%.

Pablo Ferrer

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