El primer ejecutivo de PRISA, Juan Luis Cebrián (en la imagen), ha decidido reforzar su escolta personal, que paga PRISA, lo mismo que sus 8,2 millones de euros de salario. El grupo ha despedido a miles de trabajadores en todo el mundo (se calcula que 4.000 en dos continentes) desde que empezó la crisis pero ahora los despidos, con 20 días por año trabajado, han llegado al corazón de la empresa, que no es otro que el diario El País.

El cabreo es tan grande que Janli ha decidido ampliar su escolta personal, que le acompaña al despacho pero también a cualquier otro acto de su agenda, al menos en España.

Es el espejo del drama, del drama de la prensa, que no está en crisis, simplemente agoniza.

Ahora bien, la gestión de una crisis traumática puede hacerse con cercanía al damnificado o sin ella. A nadie le gusta que le despidan pero si el despido conlleva humillación aún menos. Y si quien despide cobra un salario con bonus de 8,2 millones de euros, por gerenciar una empresa quebrada, el asunto molesta aún más.

Pero la solución no es reforzar la escolta. La solución es aplicar la cirugía con un profundo respeto hacia el paciente.

Eulogio López

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