Un gran reportaje el publicado el martes 14 por el diario Expansión: los tres grandes bancos españoles (Santander, BBVA y Caixabank) han aumentado su inversión en deuda pública española en 22.500 millones de euros en seis meses. En total, los tres grandes bancos guardan en sus tripas deuda pública por valor de 106.000 millones de euros, a los que habría que sumar los 55.000 millones de euros prestados al Estado. No es de extrañar que no quede dinero para prestar a la economía privada y, sobre todo, a las pymes, que son las que crean empleo.

Pero el asunto va más allá. Llega hasta la Conjura de Basilea. Lo llamo así porque allí reside el Banco Internacional de Pagos (BIS) (en la imagen, su sede central), y allí coincide la gran conspiración de nuestro tiempo, obra de políticos y banqueros.

Me explico: la solvencia bancaria se mide por el coeficiente de recursos propios, es decir, por la capitalización de la entidades financieras. El BIS marca cuánto capital consume cada una de las inversiones de las instituciones bancarias. Y así, resulta que invertir en deuda pública no consume nada, mientras que la penalización aumenta a medida que prestas a un particular, a una empresa o invierten en industria. En definitiva, el Estado, los gobiernos, la clase política, drenan todo el capital disponible hasta que se asfixian en la deuda.

A cambio, si los bancos caen, tal y como hemos podido comprobar desde que comenzara la crisis financiera, en 2007, los Estados acuden a salvar a los bancos en crisis con el dinero de los contribuyentes. Un pacto nauseabundo: ganan los políticos, ganan los banqueros y pierde la economía privada y la sociedad entera. A esto es a lo que llamo la Conjura de Basilea.

De vuela a España, llama la atención que unas entidades que no hacen otra cosa que reducir el crédito a los pequeños, a la economía más productiva, disparen su inversión en deuda pública para satisfacer al Gobierno, porque les obliga las normas de Basilea y porque les resulta más cómodo. Y no me sirve de consuelo que lo hagan en otros países. Mal de muchos... Urge modificar el consenso Basilea.

Y ojo, porque el asunto se volverá contra los políticos y contra banqueros... aunque la bofetada la darán en nuestra casa. Me explicó: el actual Gobierno Rajoy amenaza con alcanzar el 90% de deuda pública sobre el PIB, y ese dinero hay que pagarlo. Por su parte, los bancos están condenados a una reconversión salvaje. En otras palabras, para coger dinero del Banco Central Europeo y comprar con ello deuda pública no hacen falta redes de oficinas gigantescas: basta con un centenar de empleados en una oficina en el madrileño Paseo de la Castellana. Si siguen por ese camino, no sobra la mitad de la plantilla: sobra toda la plantilla bancaria... en su totalidad manifiesta.

Eulogio López

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