• El hijo de la presidenta Cristina Fernández, Máximo Kirchner, amenaza a la petrolera española con nacionalizar YPF sino adelantan dinero para el abastecimiento invernal.
  • Lo cierto es que el Tesoro argentino se encuentra en una situación límite por la política de subvenciones energéticas del Gobierno.
  • Desde la Casa Rosada se lanza el mensaje de que la presidenta podría anunciar la nacionalización en la sesión de apertura del Parlamento.
  • Mientras, Mariano Rajoy se vuelca en apoyo de Repsol. Otras empresas españoles presentes en el la argentina podrían verse afectadas.
  • El grupo La Cámpora se ha convertido en un recolector de dinero para los Kirchner.

Decíamos ayer, que quien hoy manda en la Argentina actual es el grupo La Cámpora, ultraizquierda de tendencia maoísta liderada por Máximo Kirchner (en la imagen), hijo de la presidenta Cristina Fernández y del fallecido ex presidente de Argentina Néstor Kirchner. Él y el Grupo La Cámpora, casi siempre segundones de los ministros, que cada día mandan menos.

Máximo Kirchner y los miembros de La Cámpora han recorrido empresas argentinas con una sola pregunta por bandera: ¿Cuánto debías a mi padre? Pero ahora el problema no es de extorsión sino de situación límite del erario público argentino por mor de una política de subvenciones -energéticas y de otro tipo- que han dejado a la Argentina al borde de un invierno frío.

En definitiva, La Cámpora extorsiona ahora, no sólo a empresas argentinas, sino también extranjeras. Le ha tocado el turno a Repsol, precisamente al poco de descubrirse el yacimiento de Vaca Muerta, que exigirá una inversión por encima de los 25.000 millones de dólares. Antonio Brufau, presidente de Repsol, se comprometió a financiarla desde YPF junto a otros socios industriales pero Máximo Kirchner exige dinero por anticipado. Con su estilo habitual, La Cámpora está haciendo correr por Buenos Aires que en el discurso de apertura del Parlamento argentino (próximo jueves día 1) la presidenta Cristina Fernández podría anunciar la nacionalización de YPF.

Sabe perfectamente que una nacionalización supondría que ninguna empresa invertiría en el país austral, al menos durante unos años pero la necesidad aprieta. Repsol se ha negado a adelantar dinero -¿a cuenta de qué?- para que el Gobierno consiga pagar el abastecimiento energético. Ahora bien, la pregunta sigue siendo la misma: ¿cómo es posible que en un país fértil en yacimientos petrolíferos y gasísticos tenga problemas de abastecimiento? Pues por la política de precios subvencionados que ha llevado a que, por ejemplo, Argentina sea el país con más piscinas climatizadas abiertas por habitante. Al mismo tiempo, el Gobierno obliga a las petroleras argentinas -YPF, la más importante- a vender sus productos a precios locales, con lo que nadie invierte porque sería perder dinero. Entonces hay que comprar combustible fuera, pero los de fuera no están dispuestos a vender a precios locales.

Vamos con la segunda acusación de La Cámpora a Repsol: la desinversión. Naturalmente, Repsol, ni ninguna otra compañía, está dispuesta a invertir para vender a ese precio, ergo se retrasan las inversiones que no se destinen a la exportación.

El tiempo se acaba y Repsol no está dispuesto a adelantar el dinero que quiere La Cámpora ni el Gobierno para reducir las subvenciones públicas a la energía. Así que se llega a la amenaza de nacionalización o intervención.

Mientras, el ministro de Asuntos exteriores, José Manuel García-Margallo, habló el lunes en Bruselas en una rueda de prensa tras el Consejo de Asuntos Exteriores de Bruselas sobre la situación prebélica de Repsol YPF en Argentina. Señaló que "la defensa de los intereses de las empresas españolas en Argentina y en cualquier otro país es un objetivo prioritario. El Gobierno español está preocupado permanentemente las 24 horas del día todos los días de la semana. La defensa de los intereses españoles en este caso pasa por mantener la discreción sobre la gestión que se hace y lo que se tiene que hacer".

Lo cierto es que es el propio Rajoy quien está dirigiendo la presión al gobierno argentino para que se avenga a razones. El problema es que no es el gobierno quien manda en Argentina, sino La Cámpora.

Sara Olivo

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Miriam Prat

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