Empezaron los traductores -traductor igual a traidor- volcando al español las películas en inglés e introduciendo de rondón una blasfemia que no existe en lengua inglesa: hostia. Traducción libre, que le dicen.

La única hostia que existe es la hostia consagrada. Por tanto, es un insulto a la Eucaristía. Y en inglés no utilizan tan desgraciada metáfora, ni como interjección, ni para explicar que Pepe le ha dado un mamporro a Juan. Son más finos que nosotros.

Pero ahora ha sido la distribuidora de productos electrónicos Media Markt quien en su última campaña de publicidad en TV -todas ellas bastante vulgares, por cierto- ha introducido la palabreja, un añadido innecesario.

Pues ya lo saben, consumo inteligente: no compre en Media Markt: hay otros muchos establecimientos que le ofrecen los mismos productos y el mismo servicio. Porque los cristianos tampoco somos tontos.

Hispanidad

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