El sindicato de bancos amenaza con embargar las acciones de la petrolera. Por debajo de veinte euros el título, la banca perdería dinero (la acción está en 20,1). La minusvalía neta latente de la inversión ya supera los 2.500 millones de euros. A la desesperada, Sacyr intenta buscar socios financieros pero sin éxito. Además del frente interno en la constructora, Del Rivero no ha logrado ganarse a Fainé: La Caixa dará un apoyo inequívoco a la gestión de Brufau en el Consejo del próximo día 28 y no pedirá consejero delegado

Pintan bastos para el presidente de Sacyr, Luis del Rivero. Tras la operación del 29 de agosto, o alianza con la mexicana Pemex para echar de la Presidencia a Antonio Brufau, las salvas se le han vuelto lanzas.

Del Rivero estaba tan convencido de que el golpe de mano de finales de agosto le iba a dar la Presidencia de Repsol que ni tan siquiera se preocupó de refinanciar su deuda con el sindicato de bancos que le prestó más de 5.000 millones de euros para comprar su 20% de Repsol. Pero agosto fue letal para los mercados y ahora las condiciones son mucho peores.

Ese sindicato está encabezado por el Santander (665 millones de euros), el jefe de filas pero sólo algo menos relevante es el Citi (485 millones), Credit Agricole (435) y Bankia (430). El resto bajan de los 300 pero podríamos decir que no falta nadie en la fiesta, salvo el BBVA, por razones obvias.

Pues bien, el Citi se ha mostrado especialmente agresivo: no acepta una refinanciación a largo plazo y no confía en que Del Rivero le pague haciéndose con la Presidencia de la petrolera y fileteando la compañía.

Y es que la principal garantía del crédito son las propias acciones de Repsol. La inmobiliaria patrimonial Testa ya ha sido utilizada como garantía adicional, pero ahora lo que está en juego es el propio paquete. Ahora mismo, por debajo de 20 euros la acción, la banca perdería dinero, pues la capitalización de la petrolera (recta final de la cotización del viernes 16) era de 24.200 millones de euros y la minusvalía (ojo, minusvalía neta) que acumulaba Sacyr en su aventura energética supera los 2.500 millones de euros.

En esa situación, algunos de los bancos prestamistas, por ejemplo, el Citi, se muestran dispuestos a negar una refinanciación y a embargar las acciones de la petrolera.

Del Rivero ha intentado buscar fondos de inversión o de capital riesgo que entren en el accionariado de la compañía sin sindicar (si no, pasaría del 30% y tendría que lanzar una OPA). De hecho, ha acudido a su tercer prestamista, más blando, el Credit Agricole, para que su filial Calyon le busque socios, pero por el momento sin éxito.

No sólo eso: además de la crisis interna en la constructora (Demetrio Carceller y Juan Abelló, el primero en los tribunales contra Del Rivero) han montado en cólera porque no fueron informados del alcance de la operación. Del Rivero ha retrasado el Consejo de Sacyr hasta el 30 de septiembre, dos días después de celebrarse el de Repsol. No servirá de mucho, dado que tampoco La Caixa quiere saber nada con Sacyr-Pemex. De hecho, La Caixa piensa acudir a ese Consejo con un expresión de apoyo pleno a Antonio Brufau y se negará hablar del nombramiento de un consejero delegado.

Nota final: Miguel Sebastián, el apoyo de Del Rivero, ha caído en desgracia en el PSOE de Rubalcaba y en el PP no quieren ni hablar del constructor.

Y en diciembre vence el crédito. Además, Pemex ha comprado con futuros y podría dar marcha atrás sin excesivo coste, aliarse con Brufau y abandonar a Sacyr.

Miriam Prat

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