• El comprador lógico sería el propio Berlusconi, pero también podría colocarse al menudeo.
  • Los acreedores exigen más alegría en las desinversiones para refinanciar.
  • Cebrián y Martorell se niegan a vender Santillana y no consiguen colocarle Sogecable a Telefónica.
  • Por eso, la banca exige Cuatro.
  • En cualquier caso, ningún banco se atreve a apretar demasiado a El País: le temen demasiado.

La agonía de PRISA continúa. Los bancos se niegan a refinanciar la deuda de 3.500 millones de euros si no acelera las desinversiones. Ahora bien, sólo hay tres cosas que PRISA puede vender y que realmente representen una reducción de deuda aceptable: Santillana, Sogecable y… la gran olvidada, el 18% de Mediaset España.

Resulta que Santillana es el único ingreso recurrente, más o menos asegurado, con el que cuenta PRISA, y Abril Martorell, con buen criterio se niega a venderlo.

Resulta que Telefónica ya no está dispuesta a hacerle más favores a PRISA, y no pagará cualquier cosa por Sogecable. Por ejemplo, no valora el 56% de Sogecable ni en 1.000 ni en 900, ni en 800 millones de euros. De ahí hacia abajo que la TV de pago también está en crisis.

Y entones es cuando surge la idea: los bancos le dicen a Cebrián que lo que tiene que vender, a ser posible de inmediato, es el 18% de Mediaset España con el que se quedó tras la venta -perdón, fusión por absorción- de Cuatro a la Tele 5 de Berlusconi.

Además, se trata de una venta fácil. Ese 18% de Mediaset, ese instrumento con el que Silvio Berlusconi ha enmerdado España vale 650 millones de euros, una cantidad responsable. Además, tiene fácil venta: si no la quiere el socio mayoritario, Mediaset, se puede colocar en bolsa al menudeo, o a algún fondo. La publicidad en televisión parece que tiende a aumentar y la fuerza del duopolio (Tele 5-Atresmedia) es cada vez más fuerte y más tiránica.

En cualquier caso, PRISA sigue contando con trato de favor que no se otorgaría a ninguna otra empresa editora española (ni de cualquier otro sector), porque la banca, al menos los acreedores españoles, le tienen miedo.

Eulogio López

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