Lo dice el todopoderoso ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble (en la imagen), en Financial Times: "No hagáis caso de los catastrofistas sobre Europa; los trabajos de reparación fiscal y estructural son la base para el crecimiento sostenido". Pues no sé yo. Por el momento, y llevamos seis años de crisis financista, los ajustes sólo han servido para empobrecer a la población.

Eso sí, dentro de Europa, Alemania impone medidas de ajuste en beneficio propio, siendo el país de doña Angela Merkel quien detiene, con su egoísmo recalcitrante, el avance hacia la unidad europea.

Schäuble se aferra a la teoría del ajuste porque, entre otras cosas, tiene la maquinaria industrial más poderosa de Europa. Su balanza exportadora al resto de la eurozona, y de toda la Unión, es increíble.

Al mismo tiempo, se niega a implantar, la unión bancaria y, sobre todo, la unión monetaria. Es decir, mantiene la ficción, y ya van doce años, de una sola moneda y diecisiete emisores de deuda pública distintos. Se niega a la unión bancaria pero, sobre todo, se niega al eurobono.

Para el IV Reich, sus socios europeos son mercados donde colocar sus productos y gobiernos títeres que deben apretarse el cinturón para beneficiar, no a ellos mismos, sino para beneficio de Prusia.

Eulogio López

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