Nueva operación contra el presunto fraude fiscal de 23 empresas chinas en EspañaLa verdad es que el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas está dispuesto a no pasar ni una a los chinos que defraudan a Hacienda en España. Tras la operación llevada a cabo contra el galerista de arte Gao Ping a mediados de octubre de 2012 -aunque luego fue liberado por un 'error judicial' que nadie se cree- ahora, tras más de un año de investigaciones, la Agencia Tributaria acaba de cerrar una macrooperación en Cataluña contra la economía sumergida vinculada a las importaciones de mercancía asiática.

El pasado diciembre, la Agencia presentó un total de 18 denuncias ante la Fiscalía de Delitos Económicos de Cataluña por la posible comisión de 133 delitos contra la Hacienda Pública por parte de 23 empresas dedicadas al comercio al por mayor de artículos textiles, para regalo y otros que, en su mayor parte, importaban de China, según ha informado el propio Ministerio de Hacienda.
 
Estas empresas, radicadas en la provincia de Barcelona, llegaron a defraudar más de 64 millones de euros en cuotas de IVA e Impuesto sobre Sociedades entre los años 2007 y 2011 mediante un entramado dirigido a la ocultación del valor real de las importaciones y a la posterior venta en "B" de la mercancía.

De esta forma culminan las actuaciones inspectoras que la Agencia Tributaria inició sobre estas empresas en octubre de 2011, en un operativo que contó con la participación de 102 funcionarios integrados en las Dependencias Regionales de Inspección y de Aduanas e Impuestos Especiales de la Delegación Especial de la AEAT en Cataluña, con el apoyo de agentes de Vigilancia Aduanera de la propia Delegación Especial.

En el marco de este operativo, y con la autorización de los Juzgados de lo Contencioso Administrativo de Barcelona, se procedió entonces a la entrada y registro en 20 locales de actividad de estas empresas, situados en las localidades de Barcelona, Sant Adrià del Besós y Badalona. Fruto de dichos registros se intervino abundante documentación y copias de los archivos informáticos que contenían información sobre el volumen real de operaciones de estas sociedades, que resultó ser muy superior al que venían declarando.

El fraude comenzaba en la importación de los productos con origen asiático, al declararse a la Aduana unos volúmenes y precios de la mercancía muy inferiores a los reales. Así, por un lado se defraudaba buena parte de los aranceles de importación y, por otro, esa ocultación de un alto porcentaje de sus compras permitía realizar ventas interiores a los clientes (comerciantes minoristas) fuera del circuito oficial, pero sin incurrir en incoherencias que habrían resultado llamativas para las autoridades fiscales. De acuerdo con las investigaciones realizadas, cerca del 70% de las ventas de los mayoristas se acababa canalizando por un circuito "B".
 
El número de personas implicadas asciende a 43, la mayor parte ciudadanos de origen chino. En relación con algunas de las empresas denunciadas, se ha detectado la presunta implicación de un representante aduanero que habría urdido un minucioso sistema de falsificación de facturas justificativas de la adquisición de la mercancía importada con el objetivo de documentar ante la Aduana española la disminución artificiosa del valor declarado.
 
Este complejo esquema de falsificación acababa permitiendo la sustitución de las facturas originales del proveedor asiático por otras, emitidas por sociedades instrumentales interpuestas, constituidas en China, con un valor del producto muy inferior al real.

José Ángel Gutiérrez
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