La actriz italiana Sofía Loren apadrina un proyecto para la ayuda a los enfermos paliativos. Loren exhorta a famosos artistas para que cedan sus obras de arte. Éstas servirán para ayudar en los rudos momentos de los enfermos terminales de distintos centros hospitalarios. Los cuadros servirán para tranquilizar y procurar un punto de evasión para los duros momentos que tienen que afrontar, tanto el aquejado como su estirpe.

Por otra parte, Ferdinando Cancelli, ha publicado un artículo en L'Osservatore Romano en el que afirma que "la práctica de inducir el sueño profundo, a través de la administración de fármacos, no es exclusiva de la cirugía; también la medicina paliativa, en fases terminales de enfermedades degenerativas crónicas como los tumores, puede recurrir a ella bajo condiciones precisas. Se habla en tales casos de sedación farmacológica o de sedación paliativa". No es bueno utilizar la expresión "sedación terminal", ya que ésta podría inducir a pensar que la sedación, en algunos casos, asumiría el papel de una práctica eutanásica dirigida a abreviar la vida del paciente.

En un estudio de la European Association of Palliative Care, asevera que "tanto desde el punto de vista de la intención, como del procedimiento utilizado y del resultado obtenido, la sedación es algo completamente distinto de la eutanasia.

Su intención es la de hacer frente a síntomas refractarios, y no la de matar al enfermo; el procedimiento excluye la administración de fármacos letales y el resultado es el de provocar en el paciente un sueño profundo, no el de matarlo. Esto es hasta tal punto cierto que los estudios de las curvas de supervivencia de los enfermos sedados, en comparación con aquellos no sedados en igualdad de condiciones en clínicas iniciales, muestran una supervivencia mayor en el primer grupo".

En todo momento nos estamos refiriendo a "enfermos terminales": la sedación farmacológica es y debe ser una práctica excepcional en los cuidados paliativos, reservada a los casos  en los que quedan pocos días de la muerte natural. Los prestigiosos centros europeos de cuidados paliativos registran un porcentaje de enfermos sedados que no superan el 10% del total de dolientes atendidos.

Por último, los síntomas por los que se debe intervenir sedando al enfermo deben ser "refractarios", esto es, que resulte imposible tratarlos con los fármacos comunes que no alteran el estado de la conciencia. Además de los fármacos, cualquier medida terapéutica en el sentido más pleno del término, debe intentarse antes de considerar "refractario" un síntoma. Si esto es así para los síntomas físicos, lo es más aún, para los psíquicos, originados por el abandono terapéutico y humano en que se encuentran, alguna vez, los enfermos terminales.

"Los cuidados paliativos constituyen una forma privilegiada de la caridad desinteresada. Por esta razón deben ser alentados", afirma el Catecismo de la Iglesia Católica.

Clemente Ferrer
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