• El luxemburgués aceptaría limitar la libre circulación de trabajadores -nada más anticomunitario- para que Cameron apoye su candidatura para presidir la UE.
  • La solución no está en discriminar los tránsitos sino en homogeneizar los sistemas de Seguridad Social, los sueldos y la presión fiscal.
  • Desde Francia, la victoria de Le Pen presiona para endurecer la política migratoria y que Europa deje de ser una tierra de acogida.

En las últimas elecciones del 25 de mayo un terremoto euroescéptico sacudió el Viejo Continente. Los partidos que se acogen a ese epígrafe alcanzaron una representación sin precedentes en el Parlamento Europeo. En Francia, donde el ultraderechista Frente Nacional fue la fuerza más votada, el 'premier' francés, Manuel Valls, resumió la situación con una frase, "seísmo político'. Y en el Reino Unido, el grupo más votado fue el antieuropeísta Partido para la Independencia de Reino Unido (UKIP). Estos dos países son en estos momentos, los principales focos de tensión para que la Unión Europea deje de ser lo que es, una unión. De seguir sus dictados, las 'flaquezas' de la UE pasarían a algo más: 'fragmentaciones', cuando la receta para fortalecer Europa es precisamente lo contrario: más Europa.

¿Por dónde atacan los dados desde el Reino Unido de Cameron y desde la Francia postelectoral Por la inmigración de extracomunitarios y porque no quieren que sus países se llenen de europeos procedentes de otros países en peores condiciones. De ahí los ataques a los acuerdos de Schengen (Francia) y a la libertad de circulación de los trabajadores porque 'abusan' de sus servicios sociales (Reino Unidos). Pero no ha llegado todavía el 'cerebro' que aclare que esos problemas se solución con la unión. En este caso, con la homogeneización de los sistemas públicos de Seguridad, los salarios y la presión fiscal. Sólo así, en este caso, Europa será más Europa.

Dos síntomas de la onda expansiva del seísmo que sacudió Europa el 25-M.

1) El candidato popular, Jean Claude Juncker (en la imagen), ha señalado que aceptaría limitar la libertad de los trabajadores en la UE, a cambio de que Londres apoye su nominación.

Y 2) Sarkozy, en plena campaña electoral y después ha reclamado el fin del acuerdo de Schengen como guiño para detener a la emergente ultraderecha de Marie Le Pen.

En otras palabras, se trata de renunciar al espíritu europeo para que sobrevida la Europa económica. Y las iniciativas están condicionadas por los países donde el cataclismo ha sido mayor: Francia y Reino Unido.

El ex primer ministro luxemburgués tuvo el mayor respaldo el 25-M para presidir la Unión, pero son los jefes de Estado y de Gobierno quienes darán luz verde en el Consejo Europeo de finales de junio, y con mayoría cualificada. Vale, Alemania lo apoya, pero otros países como Suecia o Hungría y, sobre todo, el Reino Unido dicen, de momento, que no.

El eufemismo para convencer al Reino Unido es clamoroso: como no se puede restringir la libertad de circulación de trabajadores prevista en los tratados, sí sería posible, modificar la directiva para evitar "los abusos a los sistemas de la Seguridad Social de los países que reciben a los trabajadores". ¿Por qué Responde Juncker: "Porque la UE es impensable sin el Reino Unido". Pues estamos apañados.

Y ahora vamos a Francia. Su ex presidente Nicolas Sarkozy ha pedido "suspender inmediatamente Schengen I y sustituirlo por un Schengen II al que los países miembros no se podrían adherir más que después de haber adoptado una misma política migratoria". Vamos, que no se puede hacer, según Sarkozy, es como si fuera posible aceptar a todas las personas que quieren entrar en Europa. Hombre, no se trata de eso, si no se añade que Europa ha sido también tierra de acogida y ese es el espíritu comunitario. Pero la cosa no queda ahí. Por si quedaban dudas de la rivalidad con el Reino Unido, añade que el liderazgo franco-alemán "no es un derecho, es un deber" porque corresponde a esos dos países responsabilidad de dirigir el "gobierno económico de la eurozona".

La onda expansiva del seísmo del 25-M tiene más frentes como Dinamarca, Finlandia, Holanda o Grecia. ¿Qué hacer entonces

Mariano Tomás

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