El ministro de la Presidencia atacó a todas las cadenas televisivas al afirmar que banalizan el espacio público a través de la exhibición de personajes de escaso mérito como modelos sociales y la entronización de falsos valores que atentan contra los verdaderos principios de la democracia.

 

Hay que resguardar a los televidentes de conductas que agreden la dignidad de las personas y de las violaciones de horarios especiales de protección infantil.

Todos reconocemos que los anhelos primarios de la televisión deben ser informar, enseñar y recrear. La televisión basura, promovida en Norteamérica con el Real World de la cadena MTV, ha zanjado el menú de diversión. La desfachatez, la intromisión en la vida privada y la ironía déspota y patética son frecuentes. La Agrupación de Telespectadores y Radioyentes asevera que, las series acusadas de telebasura, son un cáncer cuya metástasis, tiende a invadirlo todo.

Lo que importa es la audiencia y por ello, la cadena estadounidense HBO, ha emitido Cathouse, un reality Show que se grabará en un prostíbulo siendo sus principales protagonistas las meretrices del mismo local.

Asimismo, se ha presentado un formato innovador The Fame que consiste en la participación de ocho parejas en un espacio de 20 metros cuadrados. Estarán durante 30 días sin poder salir del pequeño recinto. Las parejas tendrán, al día, sólo 40 minutos de libertad, fuera del alcance de las cámaras.

El arreglo de la serie colombiana sin tetas no hay paraíso, central de una conspiración insoportable es funesta y sin ningún valor. Hemos contemplado una serie con todos los componentes de un culebrón mezquino donde la prostitución, los narcóticos, las venganzas y los contubernios se dan cita

Es necesario eliminar de las parrillas todas estas series y programas violentos, insolentes y eróticos, que pueden ofuscar a los críos que, ante semejantes aberraciones, pueden terminar trastornados.

No podemos consentir que se  produzca la aseveración de Lope de Vega: Si el vulgo es necio, es justo hablarle en necio, para darle gusto.

Clemente Ferrer

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