• Las recetas de Rajoy: Nadie sabe cómo se va a reducir el déficit, aunque él no se fía de las cifras de Salgado.

  • El próximo año pretende rebajar el déficit en 16.500 millones de euros en 2012.

  • Eso no basta para terminar el año con el 3% sobre PIB cuando ya se nos está pidiendo -en este caso con razón- déficit cero.

  • No habrá renovación de funcionarios.

  • Eso ya se esta haciendo, y, al final, implicará tocar sanidad y educación.

  • Pretende un bachillerato de tres años aunque no concreta ni FP ni universidades.

Rajoy apunta bien, o no apunta, pero no dispara. Sus líneas programáticas durante el discurso de Investidura no han asombrado a nadie. Su principal objetivo será el déficit fiscal, y cree poder reducir el déficit en 16.500 millones durante 2012. Ahora bien, con eso no llegamos al 3% de déficit sobre PIB cuando Europa ya nos está solicitando déficit cero.

No habrá renovación de funcionarios, pero eso ya se está aplicando y además, no basta. Al final, habrá que tocar dos vacas sagradas: sanidad y educación. Lo mismo ocurre con la reforma laboral, donde el nuevo presidente se ha ceñido a la negociación colectiva.

Pretende ampliar el bachillerato a tres años pero no se trata de aumentar el periodo escolar sino su calidad y su exigencia al alumnado. No concretó lo que va a hacer con la formación profesional y con una pretendida reforma universitaria, cuyos parámetros ocultó.

Sus medidas fiscales podrían ser calificadas de leves. Las mejores, las de promoción de las pymes: por ejemplo, no pagarán el IVA no cobrado, se reduce su impuesto de sociedades al 20% y se subvencionará con 3.000 euros la contratación del primer trabajador. No está mal pero resulta insuficiente. Ningún autónomo va a contratar a un trabajador, o a sacarle de la economía sumergida, si no tiene claro su futuro, aunque le ofrezcas 3.000 euros. Se subvencionará con un año de cotización el fichaje de trabajadores menores de 30 años. Está bien, pero puede resultar una espada de doble filo.

Se vuelve al tipo superreducido para la vivienda-residencia. Eso no está mal.

Bachillerato de tres años. Eso no parece la solución al bajo rendimiento académico. La clave de la política educativa sigue siendo la financiación de este derecho.

Miriam Prat

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