El Gobierno Rajoy quiere ayudas para la banca en crisis pero no quiere ser intervenido por Bruselas.

España pide que los fondos europeos -dado que no quiere hacerlo el Banco Central Europeo (BCE)- compren deuda española.

Los británicos, que tanto nos quieren, ya han anunciado que dos fondos europeos, el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) y el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) comprarían deuda italiana y española por 750.000 millones de euros.

Eso no es intervención sino simplemente contrarrestar la extorsión de los especuladores -es decir, de don Mercado Financiero- que le exigen, sin razón objetiva alguna (dicen que porque no se fían) a los españoles que paguen un 7% por su deuda cuando a Alemania le exigen el 1,5%. Así que no estaría de más que, efectivamente, la noticia de los periódicos británicos se hiciera realidad.

Insisto: no es bueno echar más gasolina al fuego, hacer crecer más la burbuja, pero sí lo es cerrarle el paso a la codicia de los especuladores. En definitiva, esa medida -comprar deuda española e italiana- sí sería buena para aliviar el peso de la deuda que, en España e Italia, se ha llevado por delante todos los duros ajustes de los gobiernos de Madrid y Roma. Y no ha servido para nada: los especuladores son insaciables.

Dicho esto: ¿la intervención es buena? No. No lo ha sido para nadie, ni para Grecia ni para Irlanda ni para Portugal. Una intervención pública es como una refinanciación privada: la refinanciación no soluciona ningún problema de deuda. Más bien aumenta la deuda y la alarga en el tiempo; sobrevives hoy pero hay más posibilidades de que te ahogues mañana.

Eulogio López

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