-Oye, caraculo, ¿tienes el libro de cómo hacer amigos?

El viejo chiste viene a cuento del nacionalismo catalán, que no de los catalanes. En España no nos quieren, aseguran secesionistas, lo que recuerda aquello que escuché a un minero asturiano cuando yo era niño: "¡Joé con estos castellanos, les llamas hijos de p… y se enfadan!".

Insisto, por muchas senyeras que se enarbolen en el Camp Nou en Cataluña no va a pasar nada: no habrá independencia, no habrá secesión, aunque, eso sí, como se trata de una cuestión sentimental, y los catalanes son muy sentimentales, esto va a resultar pesadísimo y va a producir daños colaterales.

Un daño evidente: que el New York Times, el USA Today, la CBS, The Economist, todos los grandes medios progres anglosajones, que llevan odiando a España desde la evangelización de América y el Concilio de Trento, den pábulo a un Artur Mas que, en contra de sus advertencias, sí se ha subido a la colina.

Y ya puestos, también va a servir para que Berlín aproveche las divisiones internas españolas para sangrarnos un poquito más en nuestro Tesoro público y con un rescate "condicionado", cuando lo cierto es que no habría que pedir rescate alguno sino obligar a Europa a lanzar los eurobonos. Dicho de otra forma, tanto los catalanes como el resto de los españoles tienen un enemigo común, llamado Berlín, dueño y señor de Europa. Pero aquí, que somos cainitas, nos encanta ceder ante el enemigo y pelear con el vecino.

Por cierto, genial Felipe González (en la imagen): "Ningún territorio español se va a independizar". Su propio partido, regido hoy por Rubalcaba, se ha apresurado a desdecirle. Pero el que tiene razón es González quien, como español, siente a Cataluña tan suya como Sevilla, y no quiere que se la arrebaten. Por cierto, es consejero de Gas Natural Fenosa, empresa catalana.

Lo que no funciona es la tontuna rubalcabiana de oponerse al secesionismo de Artur Mas en la España federal. ¿No se da cuenta de que están en la colina y no quieren federalismo sino ruptura total? ¿No se dan cuenta de que los sentimientos no entienden de medida ni de lógica?

Eulogio López

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