• La antigua consultora presenta desfases entre facturación y cobros.
  • Javier Monzón intenta desprenderse de "los catalanes" de la firma: Josep Pujol, Guillermo Sagnier, Fernádnez Capo o Matínez Marí.
  • La asesoría de Spanair dejó un agujero que habrá que amortizar.
  • Y la compra de ALG ha resultado un fiasco.
  • Antes de diluir Europraxis en INDRA, o venderla, Monzón aclara la situación contable.
  • A día de hoy, el mejor cliente que le queda a Europraxis es Caixa, mientras pierde fuerza en Telefónica.
  • Al final, lo que está en juego es la propia Presidencia de Monzón.

Algo no se le puede negar a Javier Monzón (en la imagen), el presidente de INDRA, y es su capacidad para virar el rumbo cuando el barco no funciona. Hasta hace un par de años, la perla de INDRA era la asesoría Europraxis, conocida en el seno de la empresa como "los catalanes", porque en esa consultora abundan los gestores catalanes, como el hijo de Jordi Pujol, Josep. Guillermo Sagnier, yerno de Artur Carulla, Martínez Marí o Fernández Capo.

En efecto, se suponía que Europraxis constituía la punta de lanza de INDRA con clientes clave, pero esto ha dejado de ser así: la facturación con Telefónica se ha reducido a mínimos y ahora el mejor cliente de Europraxis es La Caixa que, como toda gran empresa, está recortando gastos en asesorías externas.

En cualquier caso, ya hemos informado de que Monzón quiere desprenderse de Europraxis o integrarla en el armazón INDRA. Pero antes de una u otra cosa, quiere aclarar las cuentas. Y es que Europraxis tiene querencia a facturar pero no a cobrar, algo habitual en las consultoras por aquello de los bonus y la propia facturación cae en picado. Por eso, antes quiere hacer las cuentas de Europraxis y depurar responsabilidades. Al final, lo que está en juego es la propia Presidencia de Indra, esto es, el cargo del propio Javier Monzón.

Eulogio López

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