• Tanto el británico John B. Gurdon como el Japonés Shinya Yamanaka han demostrado que no es necesario destrozar embriones para hacer avanzar la Ciencia.
  • Según Nicolás Jouvé, catedrático de genética de la Universidad de Acalá de Henares, hoy es un día de enorme alegría para los defensores de la vida.
  • Los dos científicos fueron premiados por descubrir cómo se pueden "reprogramar" las células madre adultas para que se "conviertan en células pluripotentes".
  • John B. Gurdon abrió el camino y Yamanaka tomó el testigo.
  • Del japonés es esta frase: "Cuando miré por el microscopio un embrión humano pensé que no estaba tan lejos de convertirse en algo parecido a mis hijas".

"Hoy es un gran día para los provida", afirma el catedrático de Genética de la Universidad de Alcalá de Henares, Nicolás Jouve de la Barreda. El científico, que siempre se ha mostrado en contra de los experimentos con células embrionarias, ha recibido con gozo la noticia de la concesión del premio Nobel de Medicina 2012 al japonés Shinya Yamanaka y al británico John B. Gurdon.

La distinción se hace para galardonar sus aportaciones en el ámbito de la reprogramación celular. "Sus hallazgos han revolucionado nuestro conocimiento sobre cómo se desarrollan las células y los organismos", ha señalado la organización en un comunicado. 

El premio reconoce la labor de dos personas que descubrieron que las células madre adultas, especializadas, pueden reprogramarse para volver a ser células inmaduras, capaces de convertirse en todos los tejidos del cuerpo. Sus hallazgos han demostrado que no hay que trocear embriones para investigar sobre la curación del Alzheimer y otras enfermedades.  

Como señala Jouve, cuyo nombre, según ha podido saber Hispanidad ha sido propuesto para formar parte del comité bioético de España, nada se podría haber hecho sin los descubrimientos de Gurdon: "él fue quien descubrió unos genes que hacen que las células adultas se comporten como embrionarios, las Induced Puripotent Sem Cells, la IPSC. Yamanaka tomó el testigo pero no se podría haber hecho nada sin Gordon".

Ignora el catedrático de genética  de la Universidad de Alcalá de Henares las opiniones personales de Gurdon sobre el aborto y los temas provida, pero afirma que hay reconocerle su enorme mérito. Sí se conocen, en cambio, las opiniones de Yamanaka: "De él es una frase célebre. Cuando vio un embrión en un microscopio pensó 'que no estaba tan lejos de convertirse en algo parecido' a sus hijas y decidió que tenía que encontrar otra forma para obtener células pluripotentes".

La concesión de estos Nobeles es una bofetada al sector de progresistas políticamente correctos que han abierto cuatro institutos financiados con dinero público donde se trocea embriones.

Jouve ha explicado a Hispanidad que Yamanaka ha seguido una línea de investigación que permite "retrotraer las celulas madre adultas a un estado de juventud". Es lo que se ha venido en llamar dar marcha atrás al reloj biológico. Según la argumentación del premio facilitada por el Instituto Karolinska "reprogramando estas células humanas, los científicos han creado nuevas oportunidades para estudiar enfermedades y desarrollar métodos de diagnóstico y terapia".

El campo de actuación es amplísimo, explica Nicolás Jouve: "a partir de ellas se pueden crear líneas celulares, restaurar tejidos degenerados, y con ello se podrían curar enfermedades degenerativas del sistema nervioso, musculares, o reparar las células dañadas tras un infarto; incluso problemas de piel, quemados o incluso la leucemia". Se trata, señala Jouve "de dos premios Nobeles muy bien concedidos. Gurdon no sabía las consecuencias que iba a tener su trabajo y los beneficios que iba a reportar a la humanidad: restaurar los tejidos dañados, hacer un enorme bien a la humanidad y demostrar que no hay necesidad de destruir  embriones".

Sara Olivo
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