El secretario de organización del PSOE no se preocupa de la sucesión

 

Pocas veces se ha visto a un auditorio tan aburrido como el que acudió este lunes a escuchar a Marcelino Iglesias: los periodistas se dedicaron a juguetear con el móvil y a leer el periódico con su discurso monótono de fondo. El presidente de Aragón se remontó a los orígenes de la crisis, de los que ya nadie habla por considerarlo un tema más que manido, para acabar explicando las reformas emprendidas por el Gobierno socialista.

Cuando llegó la hora de la verdad, las preguntas de los asistentes, Iglesias optó por las largas cambiadas. Por ejemplo, cuando Hispanidad le preguntó si estaría dispuesto a ser candidato en caso de que Zapatero decidiera no presentarse en 2012 o quién sería su candidato para el puesto: Yo no estoy en eso. Mi trabajo es otro. Yo venía a hablarles de las reformas, contestó. No está nada mal que el secretario de Organización del PSOE no esté en cuestiones de tan poca importancia como la sucesión.

Eso sí, Marcelino Iglesias no se cohibió a la hora de elogiar al líder: Le he visto muy bien de tono La gente se rompió las manos a aplaudir. Después de los años que lleva ha demostrado ser un tipo duro que sabe recuperarse, señaló el alusión la Convención Municipal de este fin de semana en Sevilla. Esa es la palabra: recuperarse, porque Zapatero estaba hundido y decidido a dejar el partido en manos de Rubalcaba o del propio Marcelino Iglesias, solo que después de la visita de Merkel (una semana triunfal), el Presidente cambió de opinión. Fue entonces cuando Felipe González señaló que se agotaba el tiempo para poner en marcha la sucesión; aquello, más que un consejo a ZP era una advertencia a los candidatos a sucederle. Mientras, el presidente pedía (y la oficialidad del partido concedía) respeto a sus tiempos, lo que en realidad consiste en esperar hasta que no haya tiempo para realizar cambios.

Puede que ya sea demasiado tarde porque, tal y como señala Iglesias, Zapatero está crecido, cuenta ya con el ánimo suficiente como para presentarse en 2012. Resurgido de sus cenizas, ni las presiones de Rubalcaba para que dimita, ni la de Barreda o Fernández Vara para que diga si se presenta sirven de nada: el sucesor de

Mariano Tomás

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