• Y Willie Walsh, en pleno proceso de reconversión de la antigua compañía española de bandera, amenaza con más recortes.
  • El Ceo de IAG se siente más fuerte con los cambios en el Consejo, que aumentará la presencia anglosajona.
  • Pero los resultados de explotación tampoco son como para tirar cohetes.
  • Y la fusión fría no se hace caliente: mientras Iberia despide y sigue pendiente su renovación de flota, British Airways contrata y compra aviones.
  • Malos resultados de IAG durante el primer trimestre con pérdidas de 589 millones de euros, 311 de los cuales se atribuyen a la reconversión de Iberia.

José Manuel Fernández Norniella (en la imagen) abandona el Consejo de IAG. Con ello, uno de los dos cónyuges, Iberia, pierde a su mejor valedor. Obligado Antonio Vázquez a guardar una cierta equidistancia, como presidente de la compañía, sólo quedan Pérez Llorca y César Alierta para defender la antigua compañía de bandera frente a la presencia anglosajona. Presencia que, como ya ha anunciado Hispanidad, será aún más fuerte tras la ratificación de consejeros anglosajones del inminente Consejo de Administración de mayo.

Mientras, el consejero delegado, de IAG, Willie Walsh aprovechaba que el Pisuerga pasa por Valladolid para recordar que "aunque ya hemos dado el primer paso hacia la reestructuración de Iberia, queda más trabajo por hacer".

Muy oportuno. Y añade: "Estamos adaptando la capacidad a la demanda y estamos registrando una fuerte evolución de los ingresos unitarios de pasaje del grupo, a pesar de los 10 días de conflicto sindical en Iberia y la débil situación económica que atraviesa España". Y luego el varapalo: "Los costes unitarios excluido el combustible han aumentado debido a dos medidas transitorias que beneficiarán al grupo a largo plazo. Iberia recortó su capacidad en el trimestre, aunque la reducción de plantilla y de costes laborales no comenzó hasta abril. British Airways ha aumentado su plantilla en previsión de la llegada de nuevas aeronaves este año".

En resumen, seguimos en una fusión fría. BA sube plantilla y renueva flota, mientras Iberia reduce trabajadores y tiene pendiente su renovación de flota. No se intercambian rutas: lo mío es mío y las dos aportaciones, de ambos.

Y ojo, es cierto que las pérdidas de IAG se han disparado. En concreto hasta los 589 millones de euros, de los que 311 corresponden a la reconversión laboral de Iberia. Cierto, pero es que eso es lo que cuesta una reconversión de este tipo. Además, los resultados de explotación tampoco son como para tirar cohetes. Se ha ajustado la demanda tanto en British como en Iberia pero la aplicación de fondos British sale ganando. Al menos, en Bristish no podrán decir que Iberia no ha realizado un ajuste serio.

Estamos en lo de siempre: es verdad que la culpa de la crisis de Iberia no es de British sino de la propia Iberia, especialmente de los montaraces pilotos del SEPLA. Pero también es verdad que estamos hablando de una fusión de cotización no comercial. Y así no se sabe dónde están las sinergias y, si me apuran, dónde está la gracia de la fusión.

Miriam Prat

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