Lo ha escrito el presidente de Iberdrola, Ignacio S. Galán (en la imagen), sobre la reforma eléctrica. Bien la crítica a una imposición excesiva, bien la crítica al pérfido reparto de primas entre las carísimas energías renovables. No, Galán no da puntada sin hilo: la remuneración de la distribución también apunta fino y, a pesar de su discriminación entre eólica y solar, discutida por muchos, lo cierto es que las cifras cantan: la eólica ha resultado cara pero se ha abaratado y ha prestado un servicio al bien común. La solar -tanto en su formato fotovoltaica como en el termosolar- sólo ha originado gastos al Tesoro público.

Sí, un artículo clarividente, interesado pero clarividente. Porque se olvida de lo único que se les puede -y se les debe- reprochar a las eléctricas tradicionales, especialmente a Endesa e Iberdrola: la prórroga, sin coste alguno de las concesiones sobre centrales hidroeléctricas y nucleares, ya totalmente amortizadas cuando, encima, es el ciclo combinado, el último que entre en danza, quien marca el precio de todas las energías, dentro de esa locura de la marginalidad que la reforma eléctrica mantiene incólume.

Soria no tenía que haber subido los impuestos, tenía que haber reducido las subvenciones a las renovables y tenía que haber exigido un canon a Endesa e Iberdrola por la hidroelectricidad y las nucleares. Sería el sistema más justo. Un gran artículo con una gran omisión.

Eulogio López

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