• Según el presidente de la eléctrica, el jefe del Ejecutivo "es persona prudente, honrada y con gran sentido común".
  • Muy oportuno, porque será el propio Rajoy quien decida el jueves (Comisión Delegada) si se reducen las primas a la Triple A y quien pare, o no, los pies a su asesor, Álvaro Nadal.
  • Es la incógnita que queda sobre la reforma energética: todos van a pagar más impuestos pero hay que romper el ciclo perverso de las subvenciones a la energía verde.
  • En cuanto a resultados, flojos en el interior y mucho mejores en el exterior. No nos engañemos, Iberdrola está en recesión.
  • Y la capitalización, por los suelos.

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán (en la imagen) ha decidido no presentar resultados ante los periodistas, sólo ante analistas. La trasparencia empresarial camina en dirección opuesta a la prima de riesgo.

Y ante los analistas ha sido donde el presidente de Iberdrola ha decidido lanzar un ditirambo al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a quien ha calificado por "persona prudente, honrada y con un gran sentido común". Es consciente Galán de que, como informábamos ayer, el desacuerdo entre el ministro de industria, José Manuel Soria, y el director de la Oficina Económica de Presidencia, Álvaro Nadal, sólo ha servido para que deba ser el propio presidente del Gobierno quien se atreva a paralizar la construcción de centrales termosolares, que supondrán la parte del león del déficit de tarifa durante los próximos años. En definitiva, que será Rajoy quien le pare los pies, o no, a la Triple A (Abengoa, ACS y Acciona).

Dicho de otra forma: hasta ahora sabemos que en la reforma que previsiblemente se aprobará el viernes, todos los generadores van a pagar más impuestos pero no se sabe si se reducirán las primas que cobran la energía solar, especialmente la fotovoltaica.

Por otra parte, los resultados correspondientes al primer semestre del año muestran una Iberdrola muy afectada por el desastre bursátil español. La compañía, que superó los 40.0000 millones de euros de capitalización, vale ahora poco más de 16.000 millones. De esa cifra penden unos resultados mucho más halagüeños en el exterior que en el interior de España, donde caen de forma significativa. Además, Iberdrola no está en expansión, sino todo lo contrario: está vendiendo activos para reducir deuda, pues su apalancamiento resulta todavía bastante elevado.

Miriam Prat

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