• Amado Franco, presidente de Ibecaja-C3, no le parece la unión adecuada tras las conclusiones de Oliver Wyman.
  • Y ojo, porque cuenta con el apoyo de la presidenta aragonesa del PP, Luisa Fernanda Rudi.
  • El Banco de España, por contra, insiste en que se lleve a cabo.
  • Y el Ministerio de Economía y la Troika aún quieren más: quieren que el grupo resultante matrimonie con Unicaja y, si fuera posible, con BMN.
  • La tesis el capitalismo occidental es que sólo pueden existir pocos bancos y muy grandes: el oligopolio financiero.
  • En el entretanto, Manuel Menéndez desinvierte para apuntalar la entidad y asegura que puede seguir en solitario.

Antes de nada: sí, la diferencia de edad entre Amado Franco (65) y Manuel Menéndez (53), presidente de Ibercaja y Liberbank, respectivamente, es como una espada de Damocles que pende sobre la fusión entre ambas cajas de ahorros. Pero los señores no hablan de este tipo de vulgaridades: sólo las piensan.

El caso es que la fusión entre la entidad aragonesa y la asturiana ya acordada, pende de un hilo porque la parte más reticente, Ibercaja-C3, no está por la labor, especialmente tras conocer los informes de Oliver Wyman sobre Liberbank: ante el escenario adverso, requeriría hasta 1.198 millones de euros. Recordemos que el grupo resultante de la fusión necesitaría 2.108 millones de euros, de los que únicamente 226 millones corresponden a Ibercaja, y 779 millones a Caja3.

En su afán por no consumar la unión, Franco cuenta con el apoyo de la pepera Luisa Fernanda Rudi, presidenta de Aragón. El problema es que en el lado opuesto está el Banco de España, empeñado en que se lleve a cabo la fusión.

Y por si fuera poca oposición, al Ministerio de Economía y a la Troika no les parece suficiente, y quieren que el grupo resultante de la fusión se una a Unicaja y, si fuera posible, a BMN (Banco Mare Nostrum). Todo para lograr que sólo existan pocos bancos y, además, muy grandes. Vamos, lo que es el oligopolio financiero.

En el entretanto, Manuel Menéndez (en la imagen) ha vendido el 5% de la participación de Liberbank en Enagás, por la que ha ingresado 182 millones de euros. La intención de esta operación es doble: por un lado, apuntalar la entidad y, por otro, lanzar un mensaje de que puede continuar en solitario.

Pablo Ferrer

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