No me gusta que los médicos aseguren que se ponen en huelga por la calidad del servicio, mientras dejan de operar y complican los diagnósticos y terapias de decenas de miles de pacientes. Entre otras cosas porque cuando dicen estar luchado por la sanidad pública lo cierto es que están luchando por su sueldo. Y esto, tengan o no razón en sus reivindicaciones.

No me gusta que los trabajadores del Metro de Madrid nos fastidien todo el día y aseguren que es por mejorar el servicio en favor de los clientes a quienes machacan en las horas puntas y sabotean todo lo que pueden para que vayan lo suficientemente incómodos.

No me gusta que los jueces hablen de independencia judicial en favor de los ciudadanos, cuando lo que les molesta es dejar el mango de la sartén, no de la Justicia, sino del poder judicial, que manejan por cooptación y que no quieren soltar en modo alguno. El ciudadano, me temo, les importa más bien poco.

No me gusta que los funcionarios aseguren que trabajan para el ciudadano cuando tratan al susodicho ciudadano como una zapatilla, mientras usan y abusan del poder que les otorgan las leyes como les viene en gana.

No me gusta que los jetas de los pilotos, en España especialmente los de Iberia, que trabajan poco y cobran demasiado, aseguren que luchan por viabilidad de Iberia mientras fastidian al cliente que viaja en Iberia.

No me gusta que los superjetas de Telemadrid, sindicatos que se han cargado el canal público, hablen del pluralismo. Será el pluralismo de barrabasadas a costa de cobrar un salario no ganado y de destrozar el trabajo de todos, incluido el propio, aunque ellos, por sindicalistas, sean los últimos en caer.

Todos esos colectivos luchan por mantener sus intereses, cuando no sus privilegios, no por el ciudadano. No entro en si tienen o no tienen razón en sus reivindicaciones pero ya basta con tan hipocresía.

Eulogio López

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