• Tras el expolio de YPF en Argentina, Evo Morales hace lo propio con REE en Bolivia.
  • El Gobierno Rajoy se siente incapaz de tomar ninguna medida disuasoria para evitar la escalada de expropiaciones.
  • Y teme que se popularicen entre los líderes hispanoamericanos con dificultades en sus países.
  • La caradura de Morales: afirma que 180 días dirá lo que está dispuesto a pagar... pero ya veremos si finalmente lo hace.
  • Y el Ejecutivo se lo cree y hace el ridículo. Morales nunca ha indemnizado a nadie por acciones de este tipo.

Ya lo manifestó el ministro Soria tras la expropiación de YPF: "Esperamos que esto no sea el principio de una escalada que sólo contribuirá a agravar más esta situación". Pues bien, el segundo expolio ya está aquí.

Ciertamente, se está convirtiendo en una moda tan peligrosa como inesperada para el Gobierno de Mariano Rajoy. Ahora, sólo dos semanas después de la expropiación de YPF en Argentina, el presidente de Bolivia, Evo Morales (en la imagen) ha nacionalizado la filial de Red Eléctrica de España -Transportadora de Electricidad SA (TDE)- que opera en el país desde el año 1997.

Los argumentos utilizados por el líder bolivariano han sido calcados a los esgrimidos por Cristina Fernández de Kirchner. A saber: que los recursos naturales, así como los servicios básicos, deben quedarse en el país. "Toda la cadena de electricidad estará en manos del Estado boliviano. Como justo homenaje a los trabajadores y al pueblo que ha luchado por la recuperación de los recursos naturales y los servicios básicos, nacionalizamos la Trasportadora de Electricidad", manifestó Morales, que atraviesa por uno de los momentos más delicados de su mandato, con médicos y maestros en huelga e, incluso, los indígenas protestando por las carreteras construidas en mitad de la selva.

Por otra parte, a este lado del 'charco' el Gobierno de Mariano Rajoy, aunque intenta mostrar firmeza, se ve desbordado por los acontecimientos. Así, nada más conocerse la expropiación de YPF, el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, llamó al embajador argentino para pedirle explicaciones, y el ministro de Industria, José Manuel Soria, anunció medidas industriales y energéticas que, finalmente, se redujeron a la limitación a la entrada del biodiesel argentino. Ahora, tras la expropiación de REE, el Ejecutivo ha asegurado que llegará "hasta donde se pueda llegar".

Tampoco la comunidad internacional parece tener la fuerza o la determinación suficiente para poner freno a esta situación. De hecho, ante este nuevo atropello, la Unión Europea sólo ha sido capaz de afirmar que está "preocupada", y ha pedido una "compensación rápida" por la expropiación.

Mucho más contundente se ha mostrado el vicepresidente primero de la CEOE, Arturo Fernández, que ha exigido medidas más serias al Ejecutivo con el fin de evitar más expropiaciones. Para el empresario madrileño, si el Gobierno no muestra más contundencia, "podrían venir otros países como Ecuador o Venezuela".

En cualquier caso, lo que no se puede hacer es el ridículo. Nos referimos a las manifestaciones del ministro de Economía, Luis de Guindos: "Bolivia ha garantizado que se va a compensar a la empresa de los costes invertidos en la red de electricidad, lo cual evidentemente es un elemento que el Gobierno español va a vigilar", ha afirmado. Lo cierto es que Evo Morales, desde que llegó al poder en 2006, ha nacionalizado múltiples compañías de hidrocarburos -Repsol entre ellas-, la principal empresa de telefonía en 2009, que estaba en manos de la italiana ETI, y el año siguiente nacionalizó las cuatro mayores generadoras eléctricas. Pero a lo que vamos, y lo que tendría que tener en cuenta De Guindos: en ninguno de estos casos Morales ha pagado indemnización alguna.

Pablo Ferrer

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