Ya saben, lo del chiste: "Doctor, quíteme la otra mitad del cerebro, que quiero ser más vasco". Bueno, pues Hillary Clinton (en la imagen) quiere ser más progre, más feminista, más antivida.

Lean la información de Friday Fax, uno de los mejores y más sabrosos testimonios en defensa de la vida: a Hillary, la esposa del bueno de Bill, le avergüenza de que Estados Unidos, bueno, algunos norteamericanos lamentables, no figuren a la cabeza en la lucha por el aborto obligatorio y la eliminación de la raza humana sobre la faz de la tierra (que no hombre que no, que no exagero).

Estados Unidos lleva seis años con un presidente progre, que se ha salvado de las barbaridades progres por el hecho de ser negro (bueno, afroamericano, pero negro).

Ahora, podría contar con una feminista rabiosa como Hillary (cuanto más vieja más rabiosa, por cierto) a la que se le perdonarán sus desafueros por ser mujer. Ya sólo les queda una homosexual al que se le perdonan sus barbaridades... por ser gay.

La historia moderna de la primera potencia mundial es la historia de lo políticamente correcto.

Hispanidad

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