Ya lo he recomendado antes pero, como soy muy pesado lo voy a hacer otra vez. Hablo de 'Hasta el último aliento', la novela de Marmelada que ha publicado Sekotia.

Me explico: para entender la modernidad hay que leer a Chesterton, los artículos de Chesterton, porque leer su obra entera es tarea de titanes (y sus cientos de artículos ya dan para una carrera).

Para entender el resultado de la modernidad, es decir, de los siglos XIX y XX, así como comprender el actual siglo XXI hay que leer a Juan Pablo II. Mejor leer los compendios de su obra porque leerlo entero es tarea de titanes.

Para resumir a Karol Wojtyla, recomiendo dos obras. Mejor dicho, tres: las dos biografías sencillamente geniales, del norteamericano, George Weigel, y la histórica novela, más que novela histórica, que ha escrito el aún desconocido Carlos Alberto Marmelada (con ese nombre no se triunfa en el cine, muchacho).

Ya lo he aconsejado y vuelvo a insistir en ello. Juan Pablo II era en verdad el hombre preparado por la Providencia para preparar al mundo para la segunda venida de Cristo. Por eso tuvo que afrontar el nazismo y el comunismo, los dos sueños del pensamiento ilustrado. El nazismo era la barbarie declarada, el comunismo la barbarie oculta.

El uno funcionaba en el proscenio, en otro en la tramoya. Los nazis asesinaron a uno de cuatro curas polacos. Los comunistas prohibían las reuniones de más de 8 personas, y detenían a los curas con la ley en la mano, por oponerse al Estado socialista, pero no les fusilaban: les enviaban al lugar más grande y desconocido del planeta, a la Siberia el Gulag y no se volvía a saber de ellos. Juan Pablo II se enfrentó a ambas tiranías y a ambas derrotó.

Marmelada aclara, en boca de quienes conocieron a Karol Wojtyla, que con los nazis bastaba con no saludar a un oficial alemán para que te pegara un tiro en la cabeza en plena calle.

Luego vino la dominación comunista de Polonia, que comenzó con la orden de detener a todo cura o seminarista.

En este caldo de cultivo se forjó el hombre que iba a preparar al mundo para la segunda venida de Cristo según profetizó sor Faustina Kowalska, la apóstol de la Divina Misericordia.

Hay que leer esa novela.

Eulogio López

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