El Gobierno se queda sin recursos para obtener ingresos. La debilidad del consumo desaconseja tocar el IVA, mientras la subida del impuesto al tabaco merma los ingresos. Solo queda el impuesto de hidrocarburos, comparativamente bajo con respecto a la UE. Europa también da la excusa para retirar las subvenciones al gasóleo bonificado. El anuncio de la subida llegará tras el 22-M

El Gobierno necesita sacar dinero incluso de debajo de las piedras para hacer frente a la situación económica. Sin embargo, cada vez tiene menos recursos a su alcance después de la reforma fiscal, el impuesto sobre el juego, la subida del IVA y la del impuesto sobre el tabaco.

Esta última ha logrado el objetivo sanitario (la vicepresidenta aseguró que se realizaba "por motivos de salud"), pero no logrará el recaudatorio. Altadis calcula que al final de este año la recaudación del Estado por los impuestos especiales sobre el tabaco caerá este año un 14,8%, lo que supondría dejar de ingresar 1.132 millones de euros, respecto a los 7.649 millones de 2010. Hasta el momento, las subidas de impuestos hacían caer ligeramente el consumo, pero lograban compensarlo con la mayor recaudación, pero eso no ocurrirá este año. Una nueva subida no solo no aportaría, sino que seguiría restando, por lo que no tendría sentido desde el punto de vista fiscal.

Por lo que se refiere al IVA, con un consumo muy debilitado que no logra remontar, la subida supondría exprimir aún más al ciudadano a través del impuesto menos progresivo.

Queda el recurso a los combustibles. Es cierto que la mitad de lo que se paga por el litro de gasóleo o gasolina corresponde a impuestos (IVA, Impuesto de Ventas Minoristas e Impuesto de Hidrocarburos), pero ya se ha dejado caer que España es el país Europeo con menos impuestos sobre el combustible. Y esta es una de esas cosas en las que sí hay que equipararse a los países del entorno, donde los impuestos pueden suponer el 64% del precio final, como ocurre en el Reino Unido. Otra opción, no necesariamente incompatible es la retirada de las subvenciones al gasóleo. Se trata de un apoyo para que quienes, por trabajar en el transporte o en el campo, sufran menos el coste de los carburantes y puedan contar con un gasóleo A, más barato. La excusa perfecta es que la UE ya ha pedido acabar con este tipo de ayuda, que beneficia al agricultor, pero también al terrateniente.

En cualquier caso, el Gobierno estudia una subida sobre el impuesto de hidrocarburos que nos lleva amenazando desde hace tiempo. Esta vez es inminente y solo las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo impiden anunciar el nuevo palo al bolsillo de los españolitos. Pasadas las elecciones, continúa el juego.

Rodrigo Martín

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