Me parece muy requetebién que Hacienda inspeccione a las grandes empresas, tal y como informa Expansión. Lógico, porque resulta que el 30% de impuestos de sociedades sólo lo pagan las pymes. La medida del impuesto sobre el beneficio de las grandes compañías apenas alcanza el 20%.

Y no, el Fisco no persigue a los grandes, a quien persigue es a los pequeños, aprovechando su menor potencia de fuego jurídica y utilizando la posibilidad de embargo que tanto Hacienda, ministerio liderado por Cristóbal Montoro (en la imagen), como la Seguridad Social posee en nuestro país.

Con los pequeños, Hacienda sí que se atreve. Ni se preocupa de reclamar ni de cumplir los plazos legales: embarga las cuentas y a otra cosa. Luego, el que tiene que reclamar es el damnificado. Pero no se preocupen: no se le hace caso y en paz.

El embargo de una cuenta corriente debiera ser una medida excepcional. El Fisco español la ha convertido en algo cotidiano.

Menos mal que son las pymes y los profesionales y autónomos los que crean empleo.

Eulogio López

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