• El primer problema, demasiados egos entre los tres: en Indra, Javier Monzón; en Tecnocom, Lalo Azcona; y en Amper, Enrique Bañuelos.
  • La fusión se vería disparada por el deseo de Bankia de abandonar Indra, de la que es el primer accionista con un 20%.
  • Se trata de competir con firmas como Thomson, IBM, Cap Gemini, etc.
  • Desde luego, el Gobierno no quiere que Indra, ni ninguna de las otras dos, se venda a una empresa extranjera.
  • Los problemas de Indra se resumen en dos: está sobredimensionada en España y, con la fusión, Monzón podría perder el puesto.

Sin duda, la empresa española más importante de Tecnologías de la Información -las llamadas TIC- es Indra. Aun así, desde el Gobierno se ha planteado una fusión entre las tres compañías punteras de nuestro país: la propia Indra, Tecnocom y Amper.

Claro que esta fusión trae consigo algunos problemas. El primero -y tal vez el más importante- es la colisión de los tres egos: Javier Monzón, Lalo Azcona (en la imagen) y Enrique Bañuelos.

El primero, presidente de Indra, Javier Monzón, tiene más peso que los otros dos, y está al mando de la empresa desde que se creó en 1993, cuando Felipe González estaba en el poder. Sin embargo, tiene dos problemas: que la empresa está sobredimensionada en España, y que podría perder el puesto tras la fusión.

El segundo, el empresario y periodista Azcona, preside Tecnocom, de la que es, además, el segundo mayor accionista con el 15,64%. El primero es Novagalicia Banco, que tiene el 20%.

¿Y qué decir de Bañuelos Pues que, tras su aventura inmobiliaria con Astroc, prometió convertirse en el mayor accionista de Amper en 2012, aunque finalmente no logró cumplir su promesa. Aún así, controla la compañía a través de su sociedad inversora, Veremonte.

Pero quien realmente ve con buenos ojos la fusión es Bankia, que aprovecharía la operación para vender su 20% de Indra. No hay que olvidar que la entidad nacionalizada es la principal accionista de la compañía.

En cualquier caso, la compañía resultante de la fusión estaría en condiciones de competir con muchas garantías de éxito frente a otros gigantes del sector, como IBM, Thomson o Cap Gemini. Lo que no quiere el Gobierno bajo ningún concepto es que alguna de estas tres sea absorbida por una extranjera.

Un último apunte sobre Indra. Sucede que ahora los proyectos que la multinacional tiene fuera de España, los llevan a cabo profesionales de esos países y no españoles que viajan desde la sede de Madrid. Esto, unido al hecho de que los contratos en nuestro país escasean, hace presagiar un segundo ERE más pronto que tarde.

Miriam Prat

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