• Agobiados por las deudas, Cortina y Alcocer malvenden su patrimonio.
  • Y Florentino se asoma al abismo: los bancos también acucian su patrimonio personal.
  • Solución de urgencia: fusionar ACS con la alemana Hochtief.

No les ha quedado más remedio: Alberto Cortina y Alberto Alcocer (ambos en la imagen) se han desprendido del 3,44% de ACS y han pasado a ser el tercer accionista de referencia de la constructora -han pasado de 12,5% al 9,06%-, por detrás de la familia March (20%) y del presidente, Florentino Pérez (12%).

Y no les ha quedado más remedio porque la constructora ha perdido un 37% de su valor en bolsa en lo que va de año, y la banca acreedora les ha avisado que ejecutarán las garantías aportadas en 2007, cuando elevaron su participación en la compañía del 11% al 12,5%. La otra opción es aumentar las garantías, cosa que los Albertos no están dispuestos a hacer. Conclusión: que las deudas les han obligado a malvender parte de su patrimonio. No olvidemos que esta venta se produce poco después de la refinanciación de un vencimiento de 300 millones de euros, para cuyas garantías tuvieron que recurrir incluso a su patrimonio personal.

No corre mejor suerte el presidente de ACS, al que también los bancos acucian su patrimonio personal. Y es que Florentino Pérez está al borde del abismo: a pesar de anunciar en varias ocasiones la venta de ciertos activos -véase Clece, plantas termosolares o Urbaser-, lo cierto es que esas operaciones no terminan de cerrarse.

Como solución de urgencia, el propio Florentino propuso la fusión de ACS con la alemana Hochtief. El problema es que no soluciona el problema de apalancamiento, ya que no deja de ser un espejismo contable que sólo permite internacionalizar el balance y mejorar la posición de deuda. Pero nada más.

Pablo Ferrer

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