• "Millones de personas pidieron al Ejército que interviniera por temor a que el país cayera en el caos", reconoce el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry.
  • Es lo mismo que ya habían manifestado Kamal Kembel, copto ortodoxo y profesor universitario de El Cairo; o Sidkhy Zakhary, (sacerdote católico egipcio).
  • El obispo egipcio Botros pone de manifiesto el error de EEUU hasta ahora: "La embajadora de EEUU continuaba enviando informes en los que repetía que en Egipto la única fuerza apoyada por el pueblo eran los Hermanos Musulmanes".
  • El obispo denuncia en Fides que hay un plan de ataques contra iglesias, sacerdotes y religiosos que podría desencadenarse cuando terminen los presidios públicos en las plazas y barrios-fortaleza de los Hermanos Musulmanes.
El secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry (en la imagen), ha sostenido este jueves que el Ejército egipcio "restauró la democracia" al derrocar al expresidente Mohamed Mursi el 3 de julio, según ha informado el diario estadounidense 'The Wall Street Journal'. "En efecto, estaban restaurando la democracia. Millones de personas pidieron al Ejército que interviniera por temor a que el país cayera en el caos", ha agregado durante una rueda de prensa en Pakistán, donde se encuentra realizando una visita diplomática.

Asimismo, ha manifestado que Estados Unidos "no dio un golpe de Estado para gobernar el país" y ha recordado que "en estos momentos hay un Gobierno de carácter civil al frente del país".

Hasta ahora, EEUU se había manifestado con gran tibieza acerca de la radicalidad islamista del régimen instaurado por los Hermanos Musulmanes bajo la tutela del presidente derrocado, Mohamed Mursi. De hecho, Estados Unidos había rechazado hasta el momento pronunciarse sobre el asunto ya que, en caso de definir la actuación de las Fuerzas Armadas como un golpe de Estado, tendría que cortar la ayuda económica y militar al país africano.

Mursi fue derrocado después de que el jefe del Ejército y actual ministro de Defensa, Abdelfatá al Sisi, anunciara la suspensión de la Constitución y pusiera al frente de la Presidencia al Tribunal Constitucional. Desde entonces, el exmandatario ha permanecido detenido en una instalación militar no desvelada. La decisión del Ejército se produjo en medio de una gran movilización ciudadana contra el mandato de Mursi, si bien sus seguidores también celebraron manifestaciones para respaldarle, aunque de mucha menor importancia.

En Hispanidad hemos recogido testimonios que corroboran lo dicho ahora por John Kerry sobre el régimen de Mursi, como el de Kamal Kembel, copto ortodoxo y profesor universitario de El Cairo: "Lo que está pasando en Egipto es una revolución, no un golpe militar: el ejército solo está cumpliendo el deseo de la inmensa mayoría del pueblo". O el de Sidkhy Zakhary, (sacerdote católico egipcio): "El pueblo se ha movilizado y ha dicho basta".

Testimonios que cada día son reforzados por otros, como el del obispo egipcio Botros Fahim Awad Hanna que declaró a la Agencia Fides que los gobiernos occidentales "han sobrestimado las raíces reales del Islam político en el pueblo egipcio", y ahora "se ven desplazados y ambiguos ante las situaciones abiertas por la revolución del 30 de junio", mientras que los islamistas "enfatizan el papel de los cristianos en ese levantamiento para justificar los atentados terroristas que se preparan a llevar a cabo contra ellos". 

"Es evidente", dice a Fides Anba Botros, "que los Hermanos Musulmanes quieren explicar su fracaso político recurriendo a la teoría de la 'conspiración cristiana'. Destacar el papel de los cristianos en el colapso del régimen islamista también servirá para justificar el terrorismo futuro en su contra. Hay un plan de más ataques contra iglesias, sacerdotes y religiosos que podría desencadenarse cuando terminen los presidios públicos en las plazas y barrios-fortaleza de los Hermanos Musulmanes.

Al mismo tiempo, el obispo copto católico también confirma la amplia participación de los cristianos en los levantamientos anti-Mursi: "sin duda está fuera de lugar hablar de 'revolución cristiana'. Los que bajaron a las calles eran por lo menos 30 millones de egipcios, y todos los cristianos en Egipto -incluyendo niños y viejos- en total son 10 millones.

En Occidente, sin embargo, los hechos egipcios han puesto de relieve los errores de análisis de las diplomacias europeas y norteamericanas: "La embajadora de EEUU", dice a Fides el Obispo Hanna "continuaba enviando informes en los que repetía que en Egipto la única fuerza apoyada por el pueblo eran los Hermanos Musulmanes.

Han apostado todo sobre el Islam político, sin ver que los islamistas habían ganado las elecciones sólo porque la gente no quería votar a los dirigentes del antiguo régimen y los escogió como el mal menor. Pero nos han llevado a un túnel en el que todo empeoraba día a día. Y en un cierto momento, la paciencia del pueblo egipcio se ha terminado".

Ahora, las declaraciones de Kerry parecen subsanar, por fin, el error de EEUU.

Andrés Velázquez
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