• El enviado de la ONU intenta que gobierno y oposición sirios se vean a solas en Ginebra. 
  • Pero hay profundos motivos de desacuerdo: mientras que la oposición cree que el traspaso de poderes de Al Asad es prioritario, la delegación del gobierno sirio rechaza cualquier negociación sobre su renuncia. 
La conferencia de paz Ginebra II sobre Siria hace una breve pausa este jueves después de su primer encuentro de ayer miércoles entre representantes de la oposición siria y del régimen en Suiza. Recordemos que ayer hubo graves acusaciones de violar los derechos humanos entre los enviados de Bachar Al Assad y los de la Coalición Nacional Siria (CNS).

En la reunión también hubo intervenciones de los 39 países invitados, entre ellas la del ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, que puso la transición española como ejemplo.

Ahora, las delegaciones sirias cambian Montreux por Ginebra para reunirse por separado con el enviado especial de la ONU a Siria, Lajdar Brahimi, y fijar los detalles del primer encuentro directo entre ambas partes previsto para mañana.

Brahimi este jueves se reunirá por separado con ambas partes para tratar la siguiente etapa en las negociaciones. El objetivo es que gobierno sirio y oposición se sienten por primera vez frente a frente "en una misma sala". Pero hay profundos motivos de desacuerdo: mientras que la oposición cree que el traspaso de poderes de Al Asad es prioritario, la delegación del gobierno sirio rechaza cualquier negociación sobre su renuncia.

No obstante, el Gobierno y la oposición de Siria han mostrado su disposición a hablar sobre un alto el fuego localizado cuando empiecen a negociar sobre cómo detener la guerra, ha afirmado Brahimi: "Tenemos indicaciones de que están dispuestos a discutir sobre el alto el fuego localizado y la liberación de prisioneros".

Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha valorado que serían dos medidas de confianza valiosas y que, si no puede lograrse un alto el fuego en toda Siria, al menos empezar por los lugares más afectados por los combates, como Alepo, sería una señal positiva de la "sinceridad" del Gobierno de Bachar Al Asad en estas negociaciones.

Andrés Velázquez
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