• Barroso ha pedido a Rajoy que respete la normativa europea y que tanto él como Cameron dialoguen para llegar a un acuerdo.
  • Sin embargo, no ha recriminado al primer ministro inglés el lanzamiento de bloques de hormigón, la actitud amenazante de la policía gibraltareña o el peligro medioambiental del bunkering.
  • Mientras tanto, la Royal Navy atraca en el Peñón y los pescadores de La Línea anuncian nuevas protestas.
  • Y Rajoy sigue sin cerrar la verja.

Ya lo sabíamos pero lo hemos vuelto a constatar: la Unión Europea, haciendo gala de una valentía sin parangón, ha defendido al fuerte frente al débil. Es decir, ha apoyado al Reino Unido -el país menos europeísta que, además, posee colonias y hace gala de ello- frente a España.

En una conversación telefónica, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso (en la imagen) ha pedido a Mariano Rajoy este lunes que las autoridades españolas "respeten el derecho de la Unión Europea". Vamos, que es ilegal cobrar una tasa por cruzar la frontera con Gibraltar.

Además, Barroso ha pedido a Rajoy que dialogue con Reino Unido para solucionar el conflicto. Ya saben, hablando se entiende la gente. El problema llega cuando una de las partes se salta la legislación (y no pasa nada) a la vez que exige respeto a la otra.

Pero Barroso no ha sido así de duro con Cameron, al menos que sepamos. Por el contrario, al primer ministro inglés no le ha pedido si quiera que deje de lanzar bloques de hormigón. Tampoco le ha recriminado la actitud amenazante y chulesca de la policía del Peñón ante las protestas pacíficas de los pescadores de La Línea ni, por supuesto, le ha exigido que cese el bunkering, tan peligroso para el medioambiente. Nada, a él sólo le pide diálogo.

Mientras tanto, la Royal Navy atraca en la Roca y los pescadores anuncian nuevas protestas, con sorpresas incluidas. Normal, si su Gobierno no toma medidas eficaces contra los atropellos británicos, algo tendrán que hacer.

Y es que Rajoy sigue sin tomar la única medida que de verdad sería eficaz: cerrar la verja.

Pablo Ferrer

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