Ni SAR Felipe de Borbón, ni el militar de más alta graduación en el Ejercito español, José Julio Rodríguez, estuvieron en la Eucaristía dedicada a Nuestra Señora la Virgen del Carmen, patrona de la Marina, acto celebrado en la Escuela naval de Marín, el pasado 16 de julio.

Nos lo cuenta uno de los asistentes, el conocido jurista Santiago Milans del Bosch, quien lo explica mucho mejor que yo. Pasen y lean...

No es de extrañar en ninguno de los dos casos. En el del heredero al Trono, recordar que la Casa del Príncipe amenaza con la no asistencia de su Alteza en actos públicos con connotación religiosa. No acudió a la ofrenda al apóstol Santiago, patrón de España, como no lo hizo su padre, SM el Rey de España. La cosa empezó años atrás, cuando la Universidad de Navarra inauguró su centro de investigación en biogenética. Estaba invitado el entonces obispo saliente de Pamplona, monseñor Fernando Sebastián, y la Zarzuela conminó a la universidad para que desapareciera el Prelado: si había obispo no había príncipe. Y la universidad cedió: el obispo acudió un día antes para bendecir las instalaciones. Personalmente, habría admitido al invitado que no ponía pegas y habría prescindido del que imponía condiciones.

Respecto a Rodríguez, no sólo no acude a las conmemoraciones castrenses con aditamento litúrgico de cualquier tipo, sino que deja claro que sus subordinados no deben acudir si no quieren tener problemas. No hace falta decirlo con palabras: todo el mundo sabe a qué atenerse en la cúpula militar española.

Eulogio López

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