Fainé se apunta el consejo y prepara la sustitución para el trascurso de este mismo año.

Mientras tanto, el presidente de GNF, evita criticar al Gobierno pero recuerda que la clave de la economía española es que crece el PIB pero no el empleo. Recuerda que Fukushima acelerará las renovables, es decir, energía más cara

El presidente de Gas Natural Fenosa, Salvador Gabarró, hombre de la máxima confianza de Isidro Fainé, fue nombrado presidente de Gas Natural como un mero recurso tras la salida de Antonio Brufau hacia Repsol. Sin embargo, como no hay nada más permanente que lo transitorio, Gabarró se ha consolidado como presidente de la gasera y encima la ha convertido en eléctrica tras absorber a Unión Fenosa.

Ahora bien, cumplidos los 75 ya no es que el accionista quiera echarle para dar satisfacción a los muchos que optan a su goloso puesto, sino que el propio Gabarró ha pedido a Isidro Fainé, a La Caixa, a su máximo accionista, como un 38%, el relevo. Entre otros, el presidente de la patronal y consejero de GNF, Joan Rosell, pero también Leopoldo Rodés, consejero de Caixa y accionista de referencia de la agencia Havas-Mediaplanning. Y Miguel Roca, que también le gustaría jubilarse como presidente de GNF.

Como dijo en la rueda prensa previa a la Junta de Accionistas, celebrada en la mañana del jueves en Barcelona, "no siento ningún apego a este cargo y me iré en cuanto el accionista me lo diga… sí tengo una opinión sobre quién debería sucederme pero no lo voy a decir". Y por una vez, y sin que sirva de precedente, sí, es verdad que Gabarró quiere abandonar la Presidencia de Gas Natural Fenosa.

Lo cierto es que ya se lo ha dicho… al accionista mayoritario. Gabarró considera que es el consejero delegado, Rafael Villaseca, quien debe sustituirlo en el cargo, con una Presidencia que sin duda sería más ejecutiva. 

No es de extrañar que Isidro Fainé le haga esperar, porque Gabarró se ha mostrado como un presidente eficaz que deja trabajar al equipo ejecutivo y que no ocasiona problemas, que, según el cinismo empresarial, constituye la principal virtud de un presidente. Pero su cargo es muy deseado y muy relevante, así que Fainé tendrá que decidir. La idea es hacerlo antes de que finalice el actual ejercicio, por tanto, antes de la próxima Junta General de Accionistas.

En el entretanto, Gabarró se ha convertido en pieza clave de la cúspide empresarial española. Hispanidad le pregunta por la última campaña de la vicepresidenta económica Elena Salgado, para quien la recuperación económica ya ha comenzado en España y, este mismo año 2011, la economía española creará empleo, es decir, empleo neto.

Gabarró precisa, con franciscana humildad, que él no se siente capacitado para ofrecer una opinión "válida" sobre el análisis de Salgado, dado que "la vicepresidenta tiene más datos que yo", pero se le escapa el siguiente matiz: "Hombre, si por recuperación se entiende que el PIB comienza a crecer, sí. Pero el problema de nuestra economía consiste en que, aunque el PIB crezca no disminuye el paro". Por supuesto, decía esto, al mismo tiempo que, en el informe de la propia empresa, con motivo de la Junta, figuraba un tristísimo cuadro sobre crecimiento en PIB comparado con los países de nuestro entorno y el mismo día en el que Alemania situaba su desempleo en el 7,6% frente al 20,2 que exhibe España y que aún podría aumentar cuando se conozca la EPA del primer trimestre.

Una tercera idea clave para el mundo energético. Sí, Fukushima afectará a la energía nuclear. Probablemente no a las actuales centrales en servicio pero sí a los planes para la puesta en marcha de nuevos reactores. La opinión pública está histérica. Ahora bien, Gabarró recuerda que eso supone encarecer aún más la energía porque como recordaba su Ceo y colaborador, Rafael Villaseca, resulta que las alabadas energías renovables nos salen por la torta de un pan. Y en España, un tercio de la energía que se produce está subsidiada por el Gobierno.

Eulogio López

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