• El consejero delegado, Rafael Villaseca mira hacia el exterior... como el resto de energéticas, no sólo eléctrica, del país.
  • La solución, claro, en el exterior.
  • Además, debe afrontar el cada vez más previsible futuro sin Repsol.
  • El ebitda subió un 2,9%, hasta los 2.634 millones pero el beneficio bruto se redujo algo más del 1%.

Los resultados de Gas Natural Fenosa (GNF) correspondientes al primer semestre del año ya sufren las dos primeras reformas energéticas del Gobierno (2012 y 2013) y sufrirán la tercera, ahora en tramitación parlamentaria. Recordemos: la primera reforma redujo la remuneración en determinados segmentos, la segunda fue de carácter fiscal, la tercera vuelve a reducir la remuneración, así como la aportación del Estado para paliar el déficit de tarifa, además de aumentar el precio de la luz para el consumidor.

Pues bien, el consejero delegado de GNF, Rafael Villaseca (en la imagen), se reunió durante la mañana del martes 23 con los analistas e hizo la cuentas del impacto negativo que las reformas del Gobierno tendrán sobre el balance de Gas Natural Fenosa. Sin contar el impacto fiscal, que en un sector regulado sólo en parte puede trasladarse a precios, el impacto anual de la reducción de remuneración sobre Gas Natural Fenosa (GNF) será de 300 millones de euros anuales, a restar del beneficio bruto.

Villaseca aseguró que la tercera reforma tendrá en 2013 un impacto de 90 millones de euros por 180 en 2014, ejercicio completo. El recorte en la remuneración de la primera reforma tuvo en 2012 un impacto de 110 millones de euros.

Y ojo, no contamos el impacto de la segunda reforma, de carácter fiscal, que ha tenido en un semestre un impacto de 150 millones de euros. Casi imposible calcular qué parte se traslada a precios. En cualquier caso, 300 millones menos de beneficio bruto,  eso sin contar el impacto fiscal que, en principio es de otros 300 millones de euros.

En esa tesitura, ¿qué hacer Pues marcharse fuera. La cuenta de resultados de GNF demuestra que el negocio exterior marcha mucho mejor que en el interior.

Las reformas del Gobierno Rajoy no han servido para reformar el sector, sólo para enmendar la barbaridad del déficit de tarifa provocado por Zapatero, en su delirio ecologista. En lo único que tiene razón el actual Ejecutivo es que ellos no crearon el déficit de tarifa (bueno, lo creó el Ejecutivo Aznar, pero de forma controlada). Fue Zapatero quien llevó el mecanismo hasta el límite. Y ahora había que resolverlo. Una de dos: o subiendo la tarifa de la luz hasta el infinito y más allá, o mermando los ingresos de las compañías hasta hacer que el negocio energético en España dejara de ser negocio. El ministro Soria y el ministro Montoro se han decidido por ambas vías a la vez.

Miriam Prat
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