• GNF presenta unos resultados planos en EBITDA, beneficio y dividendo.
  • Pierde dinero en España, lo gana fuera.
  • La empresa prefiere mantener una gran liquidez si cumple sus objetivos de apalancamiento.

Históricamente en nuestro país el sector energético ha sido una actividad completamente encorsetada. Lejos de la aplicación estricta de los precios de oferta y demanda, se optó por un modelo completamente ruinoso: el mantenimiento ficticio del precio final al usuario y la compensación "bajo mano" a las energéticas.

Evidentemente, esto se puede mantener en tiempos de bonanza pero, llegado el momento de los recortes generalizados, se han ido eliminando las subvenciones, especialmente en los proyectos estrella de los gobiernos socialistas, como son las energías renovables, que se han demostrado inviables sin estas ayudas y, lo más importante, que han provocado la burbuja creada con el llamado "Déficit tarifario": una monstruosa deuda que veremos quién paga.

Mal día para la presentación de resultados de Gas Natural Fenosa (GNF), primera compañía de energía en abrir el fuego. Esta misma mañana nos hemos desayunado con que el Déficit Tarifario supera ya en lo que llevamos de año  los 4.000 millones de euros,  superando en 400 millones las optimistas previsiones de la CNMC. En gran parte este déficit está alimentado por la parte regulada de la tarifa, según argumentan las compañías.

Quizás en previsión de esta alarmante cifra, quizás en contestación a las últimas decisiones populistas del Gobierno con la anulación de la última subasta energética y el anuncio de nuevas formas de fijar el precio de la energía, GNF ha dedicado gran parte de la presentación de sus resultados a los analistas a explicar la incidencia de los recientes cambios regulatorios en su cuenta de explotación, que, a grandes trazos, presenta una situación bastante plana respecto al ejercicio anterior. Un resultado neto de 1.445 millones de euros, que representa un discretísimo 0,3% más que en 2012.

Todo y la reducción de la deuda financiera, en el 2013, se alcanzó en términos brutos, los 18.900 millones de euros (-8,5% menos que en 2012), con un coste neto dentro del año de 838 millones, que supone el 17,5% de los costes de la cuenta de resultados. El ratio de endeudamiento es el 49,4% que francamente no es la mejor de las cifras y los vencimientos de su deuda van de 643 millones de euros al 2014 y 9.505 al 2018 (95,5% de la deuda con vencimiento a largo plazo), cuatro años para emplearse a fondo para renegociar.

Como he referido antes, GNF no ha sido muy explicíta facilitando datos de sus resultados, empleando con reiteración ratios como el EBITDA en sus detalles por negocios, países, pero se ha empleado a fondo con el impacto del coste regulatorio y comparativas con los costes reales de la energía. Como perlas podemos dejar el detalle de que el coste del tramo energético regulado representa un 40% más que los países de nuestro entorno, que el coste de producción de la energía en el 2013 bajó un 22,2%. Toda una declaración de beligerancia en contra de las acusaciones del Gobierno de manipulación de la subasta de energía anulada.

La guerra está declarada y el consumidor en medio de los dos, los palos ¿sobre quien recaerán

Por lo demás, la cuenta de resultados de GNF muestra un estancamiento -que para la situación en España, no es poco-, tanto en ingreso, como en EBITDA, beneficio y dividendo, con un pay-out que sigue siendo alto, por encima del 60%. Las cifras pueden resumirse así: pierde en España, gana fuera. Y su apabullante liquidez podría servirle para reducir su apalancamiento. Pero ya saben lo que es la tiranía de los analistas: ahora exigen que una compañía esté endeudada.

Rodrigo de Silos

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