El juez instructor reitera que las grabaciones atentan contra los derechos de los encausados y los letrados
Las resoluciones del auto constituyen un varapalo para el juez estrella.
Pese a que Baltasar Garzón proclama a los cuatro vientos que se le persigue por la causa de los crímenes contra el franquismo, pero lo cierto es que junto a ésa, tiene otros dos frentes abiertos y este viernes, uno de ellos, se le ha complicado un poco: las escuchas ilegales del caso Gürtel.
Según el juez Garzón, las escuchas eran una herramienta eficaz para evitar que los imputados pusieran a buen recaudo los fondos delictivos, pero el magistrado del Tribunal Supremos (TS), Alberto Jorge, ha resuelto que cualesquiera que fueren los indicios que tuviera contra los imputados, no podía instalar micrófonos en los locutorios penitenciarios si los indicios incriminatorios no se extendían también a los letrados. Como el juez Garzón no tenía indicios contra ellos, según el magistrado, Baltasar Garzón habría vaciado de contenido los derechos fundamentales que la Constitución reconoce a los imputados presos y a sus letrados.
Aunque todavía falta que el juicio oral y que haya una sentencia, lo cierto es que las resoluciones del auto ponen en mal lugar al otrora magistrado estrella de la Audiencia Nacional que creía que las leyes estaban escritas para todos, menos para él.
Juan María Piñero
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