El Gobierno Rajoy ya encendió las iras de muchos, no sólo de la familia de la víctima, por indultar a un conductor kamikaze que provocó una víctima. Conductor al que defendía el bufete Uría (Esteban Astarloa, hermano del ex secretario de Estado Ignacio Astarloa), o sea, el bufete de los más ricos de los ricos.

El propio Ejecutivo Rajoy admitió a trámite el indulto del ex juez Balastar Garzón, que sigue viviendo a cuerpo de rey con todas las sinecuras que le ofrecen gobiernos muy progresistas. Y eso, a pesar de haber sido condenado por prevaricación y absuelto por los pelos en otros dos casos. Uno de esos casos en los que salió indemne fue el los presuntos sobornos del Santander a Garzón. Un banco dirigido por Alfredo Sáenz, que también fue indultado.

No entro en si los indultos concedidos o admitidos a trámite son justos o injustos. Pero si entro, y cabreado, en el hecho de que el insigne ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón (en la imagen) ni tan siquiera ha admitido a trámite el indulto del juez Fernando Ferrín Calamita, condenado por homofobia... por haber buscado todas las posibilidades para que un niña fuera educada por una madre y un padre, y no por dos lesbianas. Insisto: buscar la alternativa más lógica para la pequeña, nada más.

Y mientras Garzón vive cuerpo de rey, siempre ante una cámara de TV para engordar su egolatría -sí, todavía puede engordar más- y mantiene su espléndido orgullo -ha costado que el buen ex juez acepte que otros pidan el indulto al Gobierno reaccionario en su nombre- 50 abogados han solicitado lo mismo, el indulto gubernamental, para el juez Ferrín... y el señor Gallardón, al revés que con Garzón, ni tan siquiera lo ha admitido a trámite.

Al juez Ferrín, 25 años de experiencia en el juzgado, le han destrozado la vida. Le han incapacitado para ejercer su profesión hasta doce meses antes de jubilarse, así como para ejercer prácticamente cualquier trabajo relacionado con su profesión. Le han llevado a la miseria a costa de reclamarle todos los salarios de tramitación. Y es que, como cuenta el propio juez en su libro, uno de sus superiores, todo un partidario del PP, se lo dejó claro: "Un católico no puede ser juez de familia".

Eulogio López

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