El asesor de ZP exige cargo ejecutivo y el empresario "comunista y anticlerical" que Planeta financie a Mediapro. Silvio González no quiere una réplica progre de su canal generalista, algo en lo que insiste Carme Chacón, que quiere liderar el PSOE. Roures, con una participación mínima, exige mantener su negocio -que engloba el diario Público- a costa de Planeta. Encima, la fusión afianza el duopolio televisivo de Berlusconi y Lara que pretende, antes que nada, asfixiar a los pequeños

La requeteanunciada, y nunca confirmada, fusión entre A3 TV y La Sexta (cuatro canales cada una) podría llegar a término antes de terminar el año: ¿O no? Naturalmente, sería Planeta quien absorbiera a La Sexta y la ecuación de canje no debería ser, según los analistas, inferior al 85/15, favorable a Planeta, naturalmente. Lógico desde un punto de vista financiero, dado que Antena 3 es una empresa con beneficios mientras La Sexta, a pesar de todas las ayudas recibidas por el Gobierno Zapatero, no deja de ser una empresa en pérdidas, con su socio de referencia, Mediapro, en el juzgado por concurso de acreedores.

Para entendernos: Mediapro, propiedad de los empresarios catalanes Jaume Roures y Tatxo Benet, es propietario del 30% de Imagina que posee el 70% de GAMP. A su vez, GAMP es propietario del 51% de Imagina. A ojo de buen cubero, digamos que, en realidad, Roures y Benet sólo disponen de un 10% de La Sexta. Si aplicamos la prevista ecuación de canje, estaríamos hablando de algo más del 1% del capital de la resultante.

Sin embargo, Mediapro ha parasitizado La Sexta desde su fundación e incluso Roures ha impuesto su ley a José Miguel Contreras, el antiguo asesor de imagen de Zapatero, Ceo de La Sexta. Sobre todo a costa de colocarle todos sus productos y derechos informativos o, al menos, los que no ha logrado colocar a otras cadenas, especialmente a RTVE, con cuyo favor ha contado el dúo Contreras-Roures desde que Zapatero se instaló en Moncloa. De hecho fue ZP quien les otorgó un canal analógico, la base del imperio, antes de la digitalización. Fue el único canal analógico, puerta de los ulteriores canales digitales, que ZP otorgó. A sus amigos... y a nadie más.

No sólo eso, Roures ha sido también el guardián de las esencias del zapaterismo, fiel a su autodefinición. "Soy comunista y anticlerical". Y a fe mía que ha dejado ver ese anticlericalismo rabioso en La Sexta. Por ejemplo, con las cotidianas blasfemias del programa del Gran Wyoming, el Intermedio.

No sólo eso, Mediapro, ya en directo, lanzó Público, el periódico de izquierda progre que ha supuesto el mayor apoyo mediático a Zapatero en la prensa vegetal, habida cuenta de que El País siempre ha sentido ojeriza por el presidente del Gobierno saliente y ha apoyado sin disimulos la opción felipista de Alfredo Pérez Rubalcaba.

De hecho, La Sexta y Mediapro se han convertido en los valedores de la todavía ministra de Defensa, Carme Chacón, como alternativa a Rubalcaba para liderar el PSOE.

Pues bien como La Sexta no es viable, Contreras y Roures se han echado en manos de José Manuel Lara -Planeta-, sencillamente porque el negocio se les cae. Al final, el problema no es la ecuación de canje, pues podrían aceptar el 85-15 a favor de Lara. Ahora bien, por un lado, José Manuel Contreras exige continuar en la línea ejecutiva, con categoría de consejero delegado y control sobre los informativos de La Sexta, los más rojos del predio. A Silvio González no le hace gracia tener la competencia progre dentro, con un canal generalista que cuente justo lo contrario que su canal madre, A3 TV.

Y tampoco acepta González que Contreras sea el segundo ejecutivo de la compañía, ni que continúe controlando los servicios informativos de La Sexta. Pero, sobre todo, lo que no acepta es mantener la obligación, en la práctica, de comprar los productos de Jaume Roures y Tatxo Benet, de Mediapro.

Por lo tanto, la operación no esté cerrada, a pesar de que La Sexta no puede aguantar en pie mucho más tiempo, como le ocurrió a Cuatro, Canal 10 y Veo TV.

Y, por supuesto, lo peor es que con la fusión se acentuará el duopolio Lara-Berlusconi y se reduce el pluralismo televisivo, que controlan el 50% de la audiencia y el 85% de la publicidad. Eso sí, en el caso de Tele 5, pura telemierda.

Eulogio López

[email protected]