De esta crisis sólo podemos salir a la latina, no a la anglosajona. El anglosajón considera que la bonanza económica consiste en poseer liquidez, el latino, como el eslavo, es más realista: considera que el fin de la economía es la producción. Y si la producción está encaminada al bien común, mejor que mejor.

Para el anglosajón, sea alemán, inglés o norteamericano, lo que importa es la moneda, para el latino es la propiedad. La moneda es virtual, la propiedad real, los mercados financieros sólo tienen una materia prima, el dinero, por tanto su producción es virtual; el latino tiende, o tendía, a la industria, al agro y a los servicios, a lo tangible.

Por eso el latino no se preocupa de ahorrar, sino de producir. Por eso, también, el anglosajón tiene por principal aliado, y enemigo -aunque él piense lo contrario-, a los mercados financieros, es decir, a la especulación, mientras el latino se aferra al Estado, es decir, a su principal enemigo -aunque él piense lo contrario-, que son las subvenciones públicas. En este caso, ambos hacen pero que muy mal.

Mariano Rajoy será el presidente del Gobierno. Por tanto, deberá reducir subvenciones públicas, aunque algunos las llamen derechos sociales y ponérselo muy fácil, mucho más fácil de lo que se lo ha puesto, al emprendedor, al que se crea su propia máquina de facturar.

No basta con reducir deuda y déficit públicos. Eso es lo urgente. También debe simplificar la creación de micropymes, facilitar el pequeño comercio, diezmado hoy por las grandes superficies, reducir carga fiscal al emprendedor mucho más allá de lo prometido y, en general, mimar al pequeño propietario. No subvencionarle, simplemente no fastidiarle y pagarle lo que se le debe.

En cuanto a los españoles, sencillamente hay que ponerse a producir. No invertir en deuda pública ni en bolsa, no cuidar los ahorros sino invertir en patrimonio y en creación de empleo, empezando por el autoempleo.

Por el momento, no tenemos ni idea de lo que el Partido Popular va a hacer para fomentar el autoempleo. Desde luego, lo poco dicho en campaña y en su programa resulta claramente insuficiente.

Fuera proletarios y vengan propietarios.

Eulogio López

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