• El diario británico satiriza a Merkel y Rajoy, caracterizándolos como un toro que embiste y una torera a punto de clavarle el estoque de matar.
  • En la misma línea, Wall Street Journal defiende a nuestro país al considerar imposible intensificar el ajuste, so riesgo de colapso en la economía española.
  • Los dos periódicos económicos de Occidente se preguntan si tiene sentido penalizar un déficit excesivo mediante la imposición de multas… que incrementarían ese déficit.

Hasta el Financial Times ha criticado a Alemania en un artículo firmado por Martin Wolf, titulado "El dolor de España pondrá a prueba el euro".

Lo ilustra una curiosa caricatura en la que se ve a Mariano Rajoy representado como un toro que embiste a Angela Merkel vestida de torera y a punto de clavarle un estoque, pertrechada con una capa de torero con el texto del nuevo Pacto Fiscal.

"El empeño de la líder alemana en poner una camisa de fuerza a sus socios de la eurozona no ha funcionado hasta ahora", señala el autor y augura un mal futuro para el "Tratado de estabilidad, coordinación y gobierno", acordado la semana pasada.

La disciplina fiscal y los ajustes no son el remedio de todos los males, según señala el columnista de Financial Times, Martin Wolf, que anima a no tropezar dos veces en la misma piedra, y sostiene que "Las dificultades fiscales de España son una consecuencia de la crisis, no una causa", y añade que una fuerte reducción en el endeudamiento público no podrá compensarse con un mayor endeudamiento privado y con un aumento del gasto". Wolf augura una recesión mucho más profunda, y muy pocas probabilidades de reducir el déficit fiscal real. En lugar de forzar a España a un rápido ajuste, señala que sería mucho más sensato facilitarle el tiempo necesario, al menos varios años, para que salga de la crisis gracias las reformas legislativas del mercado laboral.

El Wall Street Journal también se muestra crítico con Europa. En un artículo titulado 'España contra la Inquisición Presupuestaria' se ironiza sobre el "delincuente" Rajoy que ha sacado los pies del tiesto al fijar el déficit asumible en un 5,8% en lugar del 4,4% previsto para el 2012. Apunta Financial Times que alguien debe de estar preguntándose en Bruselas si "tiene sentido penalizar un déficit excesivo mediante la imposición de multas que aumentarían ese déficit".

La decisión española, indica, pone de relieve la brecha que existe entre las ambiciones de la UE para su unión fiscal y la triste y cruda realidad. Se enfatiza sobre las altísimas tasas de paro, e indican, en la línea de la idea del Financial Times que nuestro país, como el resto de Europa, necesita poner en práctica las reformas para alcanzar el crecimiento. El diario señala que nuestro país "se enfrenta a una convulsión económica apenas algo menos seria que la de Grecia".

Se valora como positivo el dato de que la deuda pública sea sólo el 67,8% del PIB, uno de los más bajos de occidente. Con un poco de ayuda de Mario Dragui, matiza, el Tesoro Español ya ha asegurado el 40% de su endeudamiento para este año. Se alaba la reforma laboral, pero también se recuerda que las tasas de impuesto sobre la renta son ahora más altas que las de otros países de nuestro entorno. Concluye que España necesita bajar sus impuestos, una menor regulación y más incentivos para invertir, digan lo que digan los Mandarines de Bruselas, Berlín o París.

Los periodistas extranjeros nos apoyan, y es cierto que la deuda está a buen precio, pero queda por ver cómo se comporta la prima de riesgo, en escalada libre; y si sigue bajando la bolsa como lo ha hecho en la jornada del martes. En cualquier caso, con España como ejemplo, se está endureciendo el debate entre los partidarios del ajuste duro (Alemania, Austria y Holanda) frente a quienes consideran que no es posible seguir enfriando la economía europea a costa de paro y falta de crecimiento. Y así, miren ustedes por dónde, que España se ha convertido en el campo de pruebas del debate económico europeo. Y el presidente Mariano Rajoy, acusado por el PSOE de fanatismo en los recortes, se ve convertido en el alfil que se rebela contra la ortodoxia germana.

Sara Olivo

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