David Cameron pretende sancionar a BAA, es decir, a Ferrovial, por el desastre del temporal

 

La llegada de Ferrovial a Gran Bretaña fue como la de España a América: un éxito y una gran conquista. Pero con el tiempo se ha convertido en el intento de invasión de la Armada Invencible a las Islas Británicas: un fracaso.

Y la culpa no es de la empresa española, o al menos, no toda. Sus pasos desde que compró BAA (la AENA británica) han estado plagados de obstáculos. Y aquí habría que preguntarse qué es lo que sucede en Europa o más bien en España, que cuando empresas de otros países llegan a España a sectores importantes les recibimos con los brazos abiertos, pero que cuando van empresas españolas a sectores clave en el extranjero, nos reciben a tortas y siguen con ellas hasta que al final deciden irse de ese país.

Pues eso es, en parte, lo que le ha sucedido a Ferrovial. Desde que adquirió BAA en 2006, no ha habido más que problemas. Por un lado, les obligaron a bajar las tasas de los aeropuertos británicos, mientras el Gobierno les imponía nuevas tarifas por la gestión de los aeropuertos; más tarde, tuvo que vender la gestión de varios aeropuertos británicos porque su gestión funcionaba como un monopolio; más tarde se le impidió ampliar el aeropuerto de Heathrow con una tercera pistay ahora la tormenta de nieve.

Y es que, además, de las críticas en los medios británicos contra BAA por la mala gestión durante el caos aéreo de esta última semana por la nieve, parece ser que el mismo Gobierno, por boca del primer ministro está barajando la posibilidad de multar a la empresa por incumplimiento de servicio durante el temporal y se barajan cifras de casi 75 millones de libras de multa.

Ante esta situación tan complicada, parece que sólo hay una salida para Ferrovial: vender todos los activos excepto Heathrow y permanecer en el país con la gestión de sólo ese aeropuerto.

Andrés Velázquez

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