Hablo con un importante editor y periodista español sobre el caso del juez Fernando Ferrín. Le había pedido ayuda, como a otros tantos medios, en la cuestación que estamos realizando para que el juez inhabilitado, perseguido y masacrado por el lobby homosexual, por la justicia murciana y por el PSOE y el PP, todos a una, consiga que al menos, no le embarguen su domicilio familiar. Todo por haber sido coherente con su conciencia y, ojo, también con la ley.

Por cierto, tengo que decir aquí que en esta campaña de Hispanidad en defensa de Ferrín sólo hay un medio que nos ha apoyado: La Razón. Mi gratitud.

Pues bien, como iba diciendo, conversación con el mencionado editor, cristiano él y cristiano el medio informativo que lidera. Me viene a decir que no va a mover un dedo por el juez Ferrín, al tiempo que arremete contra la víctima para justificarse:

¿Qué hacía Ferrín, un juez católico en un juzgado de Familia donde se tramitan divorcios Una incoherencia clara, dado que la Iglesia condena el divorcio. Vamos, que el susodicho tiene bien merecido su calvario.

Antes de cabrearme, recuerdo que esa fue la frase que le soltó un alto cargo de la judicatura murciana al propio Ferrín, para que abandonara el caso que provocó su caída: "Desengáñate: un católico no puede ser juez de Familia".

Es decir que, por las mismas, un católico no puede ser juez de nada. Por ejemplo, en un juzgado mercantil se analizan robos, estafas, alzamientos de bienes, delitos fiscales, etc. Como todos estos elementos atentan contra el séptimo mandamiento y, por tanto, son condenados por la Iglesia, un católico no puede ser juez de lo Mercantil. Está clarísimo.

Y ya puestos, un católico no puede ser militar, dado que la Iglesia condena la guerra. Tampoco puede ser policía, dado que la Iglesia proscribe la violencia (quinto mandamiento).

Un católico no puede ser político, a la vista de tantas leyes injustas como se publican en el BOE. De hecho, no debería militar en ningún partido político, de suyo generalistas y donde seguramente no faltarán proposiciones que cuestionen el orden moral cristiano.

No puede ser periodista, todo el día pringado en cuestiones que violentan no sólo su forma de pensar sino incluso el sentido común.

Ni médico, que en los hospitales se perpetran abortos, fecundaciones asistidas, eutanasias y otros males peligrosos.

Para ser exactos, un católico no puede ser nada, especialmente cualquier profesión o cargo con influencia pública. En plata: debería huir del mundo y meterse en una cueva, habida cuenta de que, el Fundador del Cristianismo ya lo había dejado claro: el mundo le odió a Él y no puede por menos que odiar a sus seguidores.

La verdad es que en un juzgado de Familia se ventilan más cosas que divorcios. Por ejemplo, se ven adopciones. Y un juez católico debe ser leal con su conciencia aunque no pueda aplicar la objeción de conciencia a la ley. Ejemplo en el caso Ferrín: Fernando no puso en solfa la ley. La ley del zapateril -gaymonio- no dice que, de forma obligatoria, una menor deba ser educada por dos lesbianas. Lo que la ley dice es que el juez debe buscar lo mejor para las víctimas de toda separación o divorcio, esto es, los hijos. Y fue lo que hizo Ferrín: pedir informes a peritos para que dictaminaran si la mejor educación para una niña era ser educada por dos lesbianas.

Lo que ocurre es que habitualmente los jueces no aplican la ley sino lo políticamente correcto, que es lo más cómodo. Si Ferrín no hubiera preguntado cómo debería educarse una niña y se hubiera limitado a aplicar, no la ley, sino los tópicos dominantes, ahora estaría disfrutado de su bien ganada oposición. Y tiene un currículo espléndido como juez.

Volviendo a mi colega editor y periodista. Simplemente, todas sus diatribas contra Ferrín no hacían sino ocultar su cobardía. Lo que le ocurre a este periodista cristiano es que no se atreve a ser fiel a su conciencia y, por incoherente, necesitaba acusar a Ferrín de incoherencia y de espurias intenciones. Cualquier cosa con tal para no prestarle un apoyo que es de justicia pero que podía ponerle en evidencia.

Insisto: no estoy hablando de un tontiprogre comecuras. En ese caso, ya sé cuál sería la respuesta. Lo que me asombra, aunque no me sorprende, es que tan peregrinos argumentos, que encierran a los cristianos en la caverna, no sólo procedan de tontos anticristianos, sino también de cristianos tontos. Eso ya me molesta un poquito.

Y si Hispanidad ha lanzado una cuestación pro-Fernando Ferrín no es sólo para que pueda pagar la injusta sanción que le ha impuesto la atmósfera dominante, es decir, PP, PSOE y un estamento jurídico que da más miedo que los políticos, sino para dar testimonio de que a los cristianos coherentes no les podemos dejar solos.

Por cierto, sólo nos faltan 3.000 euros para completar la sanción de los políticamente correctos, hasta completar los 100.000 euros que le reclaman. Pido un último esfuerzo a los lectores de Hispanidad.

La cuenta corriente para ayudar a Fernando Ferrín es: Barclays Bank 0065-0036-71-0001089147.

Eulogio López

[email protected]