• El secretario de Estado de Energía considera que el sistema actual del fijación de precios ha disparado el precio de la Sin plomo 95 por encima de los 1.5 euros el litro.
  • El actual sistema beneficia y asegura el margen de las petroleras a costa del consumidor.
  • Y no olvidemos que procede de Repsol.
  • Los países petroleros, capitaneados por Irán y Venezuela continúan chantajeando a Occidente con un petróleo a precios desorbitados.

El IPC de agosto nos ha dado un susto: ahora la inflación comienza a ser un problema en un país como España, con una economía deprimida.

La culpa la tienen los carburantes. Precisamente en plena temporada veraniega, con una gasolina 95 que ha superado los 1.5 euros por litro y que parece no encontrar techo en su ascenso.

Con una ciudadanía sometida a subidas de impuestos y reducción de salarios –ya de por sí bajos en España, el subidón de las gasolinas empieza a provocar protestas… en un pueblo ya bastante cabreado.

Y es ahí donde entra Fernando Marti, secretario de Estado de Industria, quien, en el tiempo que le deja libre la batalla por la reforma energética –es el abanderado de la reducción de las generosas subvenciones a las renovables- intentar modificar el actual marco legal de fijación de precios de los combustibles, que podríamos calificar como precios semi-libres… y que nos han supuesto otra cosa que una constante subida del precio de los gasóleos en plena crisis.

El ministro de Industria, su superior inmediato, José Manuel Soria, se niega a modificar la actual normativa. Todo el mundo sabe que Soria, antes de empezar la batalla abierta con el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, a cuenta de la reforma energética, había aceptado el céntimo sanitario -como dicen en Repsol, "los céntimos y nada sanitarios"- como compensación al mantenimiento del margen de las petroleras en materia de precio de carburante. Pero cuando el litro de la Sin Plomo 95 se pone a los precios antedichos, cualquier cosa se puede plantear. Por ejemplo, lo más lógico: reducir el margen de petroleras y estaciones de servicio, especialmente de las primeras.

Marti presiona pero todos saben que las relaciones entre el presidente de Repsol, Antonio Brufau, y el ministro de Energía, José Manuel Soria continúan siendo excelentes. Y ojo, porque el secretario conoce bien el mecanismo de los precios de la gasolina: procede de Repsol.

Pero los elevados importes de los carburantes no sólo son una cuestión nacional sino internacional. En cinco años de crisis, el precio del petróleo en los mercados de origen ha continuado al alza. La presión del bolivarianismo  sudamericano, aliado de los productores más radicales de gas y petróleo, contra las economías occidentales no ha hecho más que crecer. Marti considera que la única forma de reducir, o al menos estabilizar el precio de los carburantes para el consumidor final, sólo puede venir de una reducción del margen de las petroleras. En el fondo, estamos hablando de un proceso des-liberalizador, pero la necesidad obliga.

Y ahora llega la subida del IVA.

Miriam Prat

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